


Cuando se observan esas tres portadas, las de los tres libros más votados en esta encuesta, se aprecian varias cosas a simple vista. Finalmente, después de que 60 personas hayan votado a 136 libros distintos, los libros más queridos por los lectores que aman los libros de relatos sí establecen una tendencia, un resumen de estos últimos 25 años. Carver, el gran Carver de Catedral, sigue ahí, en cabeza, demostrando su impecable musculatura. De algún modo, esta encuesta pretendía, únicamente, establecer las pasiones literarias de quienes han leído libros de relatos durante estos años, y Carver finalmente, como parecía lógico al comenzar la encuesta, ha encabezado la misma. Lo ha pasado mal, primero superado por su amigo Richard Ford -finalmente estancado conforme la encuesta avanzaba- e incluso superado en algún momento por Velocidad de los jardines, pero en el último momento ha metido la cabeza por delante, y poco más. Estoy seguro de que conforme pasen los años Carver lo irá pasando cada vez peor, y al cabo de pocos años desaparecerá de ese lugar mítico en el que ha estado durante tanto tiempo. Los Foster Wallace, Lorrie Moore, y otros, dibujan una nueva sensibilidad más acorde con los nuevos tiempos y a poco que atinen su puntería -en mi opinión, La chica del pelo raro, maravillosa a ratos, sólo es disfrutable de principio a fin con un cargamento de Lexatines al lado- y se alejen de dispersiones y exhibiciones, lograrán las obras maestras que esperamos de ellos. Pero, hoy por hoy, amigos, reconozcámoslo, Carver ha dibujado, moldeado nuestra sensibilidad como lectores de relatos. Aunque el relato es mucho más, y ahí están los títulos que lo acompañan. El caso de Bolaño, en tercer lugar, es paradigmático de otro autor que ha impactado con fuerza en estos años. El único que estaría sin dudarlo en una lista paralela de mejores novelas. Votar a Bolaño era votar una mirada sobre nuestra época, un atrevimiento, una estética, un modelo de la altura de Cortázar, y que como él, seguramente, acabará pagando la factura implacable del tiempo -¿hay algo que no la pague?-. Si los relatos de Cortázar han resistido mejor el tiempo que sus novelas, el caso de Bolaño será el contrario. Sus novelas pervivirán por encima de sus libros de relatos, porque al fin y al cabo sus mejores colecciones de relatos son sus novelas mismas. Bolaño patentó un método genial: la novela que no lo es, la novela-relato. En realidad, Bolaño no es un novelista sino un impecable escritor de relatos y por eso lo amamos tanto quienes amamos la novela, y quienes amamos los relatos.
Y escoltado por ellos dos, Velocidad de los jardines. Pienso que al votar a Carver o a Bolaño se votaba a dos autores, a dos símbolos de la literatura de este cuarto de siglo. Había que elegir uno de cada uno de ellos. Inevitable. La encuesta pedía libros de relatos, no autores, y por ello creo que el caso de Velocidad de los jardines es el que mejor se adapta a ese presupuesto. Más allá de la admiración evidente que despierta la obra de Eloy Tizón, al votar a Velocidad de los jardines se ha votado a un libro que lleva camino de convertirse en mítico, y no de culto como a veces se dice por ahí -¿por qué si una novela está muy considerada por la crítica se le considera obra maestra y si es un libro de relatos, como éste, se habla de libro de culto?-. Un libro portentoso, vivo, un libro que despierta cariño, cercanía, amor, además de admiración. Es como si sus lectores hubiesen quedado marcados, tras leerlo, por su palpitación interior, como si esos relatos fuesen un breviario que acompaña, a quien ha tenido la fortuna de cruzarse en su camino, con gestos amistosos e inolvidables. Porque ese libro contiene relatos que nos conciernen, que hablan de nosotros y cuando se logra eso es difícil olvidar un libro, no quererlo. Junto a él, otros libros de relatos que adquirirán poco a poco la vitola de inolvidables, como el de Tizón, si no la tienen ya. Autores básicos como Monzó o el Lester de Hipólito Navarro, otro libro escrito en estado de gracia, y un bellísimo libro como Frío de vivir, de Carlos Castán (al que echamos de menos), que a pesar de aparecer en una editorial desconocida como Zócalo, aunque luego reeditado en Salamandra, consiguió salir de un círculo minoritario y convertirse en otro título fundamental de este tiempo.
La lista está ahí, para disfrutarla, para seguirla, para criticarla, para completar lecturas o sugerir compras. El orden es aparente y en realidad su orden verdadero es aquel que cada uno quiera darle. Que de sus trece libros más votados, ocho estén escritos en español dice mucho de las preferencias de los lectores de relatos, pero más aún que de esos trece, siete estén publicados en una misma editorial, Anagrama, a la que pertenecen los tres más votados. Anagrama, sin duda, es la editorial fundamental de este cuarto de siglo en lo que respecta al relato. Logró reunir un corpus inolvidable de libros y, sobre todo, autores (aunque también ha tenido deslices: nunca podré perdonarle que no amarrara y difundiera y defendiera a Ethan Canin después de El ladrón de palacio). ¿Cuál será la editorial de referencia de los próximos quince, veinticinco años, en lo que respecta al relato? Nuestras lecturas irán respondiendo a esa pregunta.
Si por arriba la lista tiene valor por explicitar una tendencia "real" en cuanto a los libros fundamentales de este tiempo, entre los libros que han quedado más abajo, los votos tienen una importancia nula. Hay mucho de caprichoso, contingente e inesperado en ella, pero tiene un valor incalculable, al menos para mí, por reunir decenas de libros de relatos que están ahí, sugeridos para posibles lectores. Más allá de que tengan un voto, dos o tres. Es absurdo pensar en qué autor ha quedado por encima de otro, o escandalizarse porque autores como Allende hayan entrado en la lista (un pequeño pescozón cariñoso: no me ha parecido bien el ensañarse con algunas votaciones de los demás; tampoco en el terreno militante del relato existe la posesión de la verdad, para muchos pueden ser discutibles las votaciones de muchos). No pretendía alentar la competitividad -el cuento tiene demasiados altares- sino más bien, visto el resultado, la humildad. Todos los libros de relatos que desconocemos en cierto modo son el estímulo necesario para seguir desgranando una pasión adictiva. Hay muchos autores que aún merecen un mayor reconocimiento -¿cómo Los aéreos, un libro fundamental, no ha llegado más arriba, o Lo que queda por vivir, de Updike, o el libro de Jane Disky, nada conocido, pero genial?-. Libros que necesitan sus defensores. Porque después de todo, lo que hemos hecho durante estas dos semanas, entre todos, es poner al servicio de los demás nuestras lecturas, nuestras pasiones, y de ellas quizás salga un nuevo camino que transitar, un autor al que desconocíamos y que, desde ahora, pueda llegar a ser uno de nuestros preferidos. Yo he aprendido mucho y prometo ir llenando las lagunas lectoras que tengo. Para empezar, Rock Springs. Un libro que, agotado tras las aventuras de Bascombe, todavía no había leído, y que leeré estos días, antes de que se publique en mayo la nueva entrega de la serie del periodista deportivo.
Y poco más. Lo importante es esa lista que entre todos habéis creado. Quiero agradeceros muy sinceramente a todos vuestra participación: escritores, amigos blogueros, lectores anónimos, todos los que se han atrevido a apostar por un medio nuevo como el blog para participar en un proyecto que se ha ido redefiniendo según pasaban los días. Vivo y libre, amigo de polémicas y pasiones.
Por último, aquí queda esta entrada, como reflejo de dos semanas que me han traído por la calle de la amargura, sumando, restando en algún caso, reinterpretando votaciones, no pudiendo contabilizar otras. Libros que no lo eran, relatos que no lo parecían, parecidos razonables, antologías con título de libro de cuentos, libros de cuentos con títulos de antologías. Vamos, una penitencia buscada.
En todo caso, animo para que los comentarios sigan creciendo con recomendaciones, opiniones o polémicas. Lo que queráis, amigos, aunque yo deje de sumar desde este momento. Ya.
Y escoltado por ellos dos, Velocidad de los jardines. Pienso que al votar a Carver o a Bolaño se votaba a dos autores, a dos símbolos de la literatura de este cuarto de siglo. Había que elegir uno de cada uno de ellos. Inevitable. La encuesta pedía libros de relatos, no autores, y por ello creo que el caso de Velocidad de los jardines es el que mejor se adapta a ese presupuesto. Más allá de la admiración evidente que despierta la obra de Eloy Tizón, al votar a Velocidad de los jardines se ha votado a un libro que lleva camino de convertirse en mítico, y no de culto como a veces se dice por ahí -¿por qué si una novela está muy considerada por la crítica se le considera obra maestra y si es un libro de relatos, como éste, se habla de libro de culto?-. Un libro portentoso, vivo, un libro que despierta cariño, cercanía, amor, además de admiración. Es como si sus lectores hubiesen quedado marcados, tras leerlo, por su palpitación interior, como si esos relatos fuesen un breviario que acompaña, a quien ha tenido la fortuna de cruzarse en su camino, con gestos amistosos e inolvidables. Porque ese libro contiene relatos que nos conciernen, que hablan de nosotros y cuando se logra eso es difícil olvidar un libro, no quererlo. Junto a él, otros libros de relatos que adquirirán poco a poco la vitola de inolvidables, como el de Tizón, si no la tienen ya. Autores básicos como Monzó o el Lester de Hipólito Navarro, otro libro escrito en estado de gracia, y un bellísimo libro como Frío de vivir, de Carlos Castán (al que echamos de menos), que a pesar de aparecer en una editorial desconocida como Zócalo, aunque luego reeditado en Salamandra, consiguió salir de un círculo minoritario y convertirse en otro título fundamental de este tiempo.
La lista está ahí, para disfrutarla, para seguirla, para criticarla, para completar lecturas o sugerir compras. El orden es aparente y en realidad su orden verdadero es aquel que cada uno quiera darle. Que de sus trece libros más votados, ocho estén escritos en español dice mucho de las preferencias de los lectores de relatos, pero más aún que de esos trece, siete estén publicados en una misma editorial, Anagrama, a la que pertenecen los tres más votados. Anagrama, sin duda, es la editorial fundamental de este cuarto de siglo en lo que respecta al relato. Logró reunir un corpus inolvidable de libros y, sobre todo, autores (aunque también ha tenido deslices: nunca podré perdonarle que no amarrara y difundiera y defendiera a Ethan Canin después de El ladrón de palacio). ¿Cuál será la editorial de referencia de los próximos quince, veinticinco años, en lo que respecta al relato? Nuestras lecturas irán respondiendo a esa pregunta.
Si por arriba la lista tiene valor por explicitar una tendencia "real" en cuanto a los libros fundamentales de este tiempo, entre los libros que han quedado más abajo, los votos tienen una importancia nula. Hay mucho de caprichoso, contingente e inesperado en ella, pero tiene un valor incalculable, al menos para mí, por reunir decenas de libros de relatos que están ahí, sugeridos para posibles lectores. Más allá de que tengan un voto, dos o tres. Es absurdo pensar en qué autor ha quedado por encima de otro, o escandalizarse porque autores como Allende hayan entrado en la lista (un pequeño pescozón cariñoso: no me ha parecido bien el ensañarse con algunas votaciones de los demás; tampoco en el terreno militante del relato existe la posesión de la verdad, para muchos pueden ser discutibles las votaciones de muchos). No pretendía alentar la competitividad -el cuento tiene demasiados altares- sino más bien, visto el resultado, la humildad. Todos los libros de relatos que desconocemos en cierto modo son el estímulo necesario para seguir desgranando una pasión adictiva. Hay muchos autores que aún merecen un mayor reconocimiento -¿cómo Los aéreos, un libro fundamental, no ha llegado más arriba, o Lo que queda por vivir, de Updike, o el libro de Jane Disky, nada conocido, pero genial?-. Libros que necesitan sus defensores. Porque después de todo, lo que hemos hecho durante estas dos semanas, entre todos, es poner al servicio de los demás nuestras lecturas, nuestras pasiones, y de ellas quizás salga un nuevo camino que transitar, un autor al que desconocíamos y que, desde ahora, pueda llegar a ser uno de nuestros preferidos. Yo he aprendido mucho y prometo ir llenando las lagunas lectoras que tengo. Para empezar, Rock Springs. Un libro que, agotado tras las aventuras de Bascombe, todavía no había leído, y que leeré estos días, antes de que se publique en mayo la nueva entrega de la serie del periodista deportivo.
Y poco más. Lo importante es esa lista que entre todos habéis creado. Quiero agradeceros muy sinceramente a todos vuestra participación: escritores, amigos blogueros, lectores anónimos, todos los que se han atrevido a apostar por un medio nuevo como el blog para participar en un proyecto que se ha ido redefiniendo según pasaban los días. Vivo y libre, amigo de polémicas y pasiones.
Por último, aquí queda esta entrada, como reflejo de dos semanas que me han traído por la calle de la amargura, sumando, restando en algún caso, reinterpretando votaciones, no pudiendo contabilizar otras. Libros que no lo eran, relatos que no lo parecían, parecidos razonables, antologías con título de libro de cuentos, libros de cuentos con títulos de antologías. Vamos, una penitencia buscada.
En todo caso, animo para que los comentarios sigan creciendo con recomendaciones, opiniones o polémicas. Lo que queráis, amigos, aunque yo deje de sumar desde este momento. Ya.
18 VOTOS
-Catedral - Raymond Carver - 1983.
14 VOTOS
-Velocidad de los jardines - Eloy Tizón - 1992.
9 VOTOS
-Llamadas telefónicas - Roberto Bolaño - 1997.
8 VOTOS
-Rock Springs - Richard Ford - 1987.
-El porqué de las cosas - Quim Monzó - 1994.
-El aburrimiento, Lester - Hipólito G. Navarro -1996.
-Frío de vivir - Carlos Castán - 1997.
5 VOTOS
-Pájaros de América - Lorrie Moore - 1998.
4 VOTOS
-Tres rosas amarillas - Raymond Carver - 1988.
-La chica del pelo raro - David Foster Wallace - 1989.
-La velocidad de las cosas - Rodrigo Fresán - 1998/2006.
-Los girasoles ciegos - Alberto Méndez - 2004.
-La vida ausente - Ángel Zapata - 2006.
3 VOTOS
-Crónicas de motel - Sam Shepard - 1982.
-Cazadores en la nieve - Tobías Wolff - 1982.
-La enciclopedia de los muertos - Danilo Kiš -1985.
-Obabakoak - Bernardo Atxaga - 1988.
-Las cosas que llevaban los hombres que lucharon - Tim O’Brien - 1990.
-El temor del cielo - Fleur Jaeggy - 1994.
-El fin de los buenos tiempos - Ignacio Martínez de Pisón - 1994.
-Esperando al enemigo - Gonzalo Calcedo - 1996.
-La literatura nazi en América - Roberto Bolaño - 1996.
-Contrasombras - Medardo Fraile - 1998.
-El malestar al alcance de todos - Mercedes Cebrián - 2004.
-El síndrome Chéjov - Miguel Ángel Muñoz - 2006.
-Ceremonias de interior - Ignacio Ferrando - 2006.
2 VOTOS
-Deshoras - Julio Cortázar - 1982.
-Cuentos y fábulas - Augusto Monterroso - 1986.
-El emperador del aire - Ethan Canin - 1988.
-Cuentos de Eva Luna - Isabel Allende - 1990.
-Historia argentina - Rodrigo Fresán - 1991.
-Doce cuentos peregrinos - Gabriel García Márquez - 1992.
-Los aéreos - Luis Magrinyá - 1993.
-Lo que queda por vivir - John Updike - 1994.
-Arkansas - David Leavitt - 1997.
-Agujeros negros - Lázaro Covadlo - 1997.
-Ningún lugar sagrado - Rodrigo Rey Rosa - 1998.
-La cuestión de Bruno - Aleksandar Hemon -2000.
-Creía que mi padre era Dios - Varios autores, editado por Paul Auster - 2001.
-Si me necesitas, llámame - Raymond Carver - 2001.
-Las buenas intenciones y otros cuentos - Ángel Zapata - 2001.
-El gran sueño del paraíso - Sam Shepard - 2002.
-La sombra y la penumbra - Julián Rodríguez - 2002.
-La hora del loco - Federico Fuertes - 2003.
-El hombre que inventó Manhattan - Ray Loriga - 2004.
-La última noche - James Salter - 2005.
-Los observatorios - José Eduardo Tornay - 2006.
1 VOTO
-Música de cañerías - Charles Bukowsky - 1983.
-Sucesos - Andreu Martín - 1984.
-In the garden of North American Martyrs - Tobias Wolff - 1984.
-Pequeños equívocos sin importancia - Antonio Tabucchi - 1985.
-Viaje de invierno - Charles Baxter - 1985.
-Sirenas en un campo de golf - Patricia Highsmith - 1985.
-Quemando cromo - William Gibson - 1986.
-Los pájaros traen el sol - Alistair Macleod - 1986.
-Autoayuda - Lorrie Moore - 1986.
-40 historias - Donald Barthelme -1987.
-El bar del fondo del mar - Stefano Benni - 1987.
-Jungla - Juan Madrid - 1988.
-Historias mínimas - Javier Tomeo - 1988.
-La gran Eulalia - Paola Capriolo - 1988.
-Palabras ingratas - Paul Bowles - 1988.
-El cazador de jaguares - Julius Sheppard - 1988.
-Sangre y agua - Patrick Mcgrath - 1988.
-Una casa para siempre - Enrique Vila-Matas - 1988.
-Bajo el sol jaguar - Italo Calvino - 1988.
-Cuentos para lectores cómplices - Antonio Pereira - 1989.
-Los encuentros - José Ángel González Sáinz - 1989.
-Perros verdes - Agustín Cerezales - 1989.
-Los tranvías de Praga - Antonio J. Desmonts - 1990.
-El fragor del agua - José Giménez Corbatón - 1990.
-Los oscuros - Luisgé Martín - 1990.
-La vida difícil - Slawomir Mrozek - 1991.
-Suicidios ejemplares - Enrique Vila-Matas - 1991.
-Los grandes relatos - José Jiménez Lozano - 1991.
-Las maquinarias de la noche - Abelardo Castillo - 1992.
-Hijo de Jesús - Denis Johnson -1992.
-El púgil en reposo - Thom Jones - 1993.
-En resumidas cuentas - William Boyd - 1993.
-El ladrón de palacio - Ethan Canin - 1994.
-Sargori - Pello Lizarralde -1994.
-Cuentos del barrio del Refugio - José María Merino - 1994.
-Las ciudades de Poniente - Antonio Pereira - 1994.
-El que apaga la luz - Juan Bonilla - 1994.
-Laúd y cicatrices - Danilo Kis - 1994.
-Mi hermano Stanley - Jenny Disky - 1995.
-El domador - Rafael Pérez Estrada - 1995.
-El silencio del patinador - Juan Manuel de Prada - 1995.
-Delito por bailar el chachachá - Guillermo Cabrera Infante - 1995.
-Los boys - Junot Díaz - 1996.
-El arte de la fuga - Sergio Pitol - 1996
-El coro a voces - Fernando Quiñones - 1997.
-Cuentos a la intemperie - Juan José Millás - 1997.
-Amigos que no he vuelto a ver - Ignacio Vidal-Foch - 1997.
-Cuentos de X,Y y Z - F.M. - 1997.
-Frigoríficos en Alaska - Javier González - 1998.
-Gente que vino a mi boda - Soledad Puértolas - 1998.
-Eres una bestia, Viskovitz - Alessandro Boffa - 1998.
-Entrevistas breves con hombres repulsivos - David Foster Wallace - 1999.
-La historia de tu vida - Ted Chiang - 1999.
-La madurez de las nubes - Gonzalo Calcedo - 1999.
-Mamá Leone - Miljenko Jergovic - 1999.
-Un tipo de cuidado - Francisco Hinojosa - 2000.
-El estreno - Pablo D'Ors - 2000.
-Vecinos - Carlos Péramo - 2000.
-Los tigres albinos - Hipólito G. Navarro - 2000.
-Incendios - David Means - 2000.
-El último libro de Sergi Pámies - Sergi Pámies - 2000.
-Las mudanzas - Juan Luis Romero Peche - 1999-2000.
-Vida secreta de las sombras - Gonzalo de Lucas - 2001.
-El último minuto - Andrés Neuman - 2001.
-Secreciones, excreciones y desatinos - Rubem Fonseca - 2001.
-Historias de hombres casados - Marcelo Birmajer - 2001.
-Aquí no eres un extraño - Adam Haslett - 2002.
-Baina bihotzak dio - Xabier Montoia -2002.
-Las interioridades - Félix J. Palma - 2002.
-Cosas que deberías saber - A.M. Homes - 2002.
-Literatura de competición - José Villalva - 2002.
-Pecados sin cuento -Richard Ford - 2002.
-Coda - Esther García Llovet - 2003.
-Un milagro informal - Fernando Iwasaki - 2003.
-En jardines ajenos - Peter Stamm - 2003.
-Trabajo de campo - Rachel Seiffert - 2004.
-Itzalak - Iban Zaldua - 2004.
-Animales tristes - Jordí Puntí - 2004.
-Infidelities - Josip Novakovich - 2005.
-Amor del bueno - Víctor García Antón - 2005.
-La hembra de nuestra especie - Joyce Carol Oates - 2005.
-El peso en gramo de los colibríes - Gonzalo Calcedo - 2005.
-Fantasmas - Chuck Palahniuk - 2005.
-El hombre del saco - Alejandra Vanessa - 2006.
-Un elefante en Harrods - Francisco Rodríguez Criado - 2006.
-Dioramak - Patxi Iturregi - 2006.
-Perforaciones - Francisco Afilado - 2006.
-El ajuar de mamá - José Jiménez Lozano - 2006.

135 comentarios:
Mi lista:
-"Rock Springs", de Richard Ford: la cotidianeidad ahondada, asumida, diferenciada.
--"Jungla", de Juan Madrid: Breves, al hígado, dolor que deja mucho recuerdo.
---"Crónicas de motel", de Sam Shepard: Deslizándose por la vida que tiene puerta de entrada y puerta de salida, sin que a veces sea posible diferenciarlas.
----"Sucesos", de Andreu Martín: Para que, en el futuro, los que sobrevivan y estudien el pasado tengan fotografías con nuestra cara mala.
-----"El fin de los buenos tiempos", de Ignacio Martínez de Pisón, que contiene un relato, "Siempre hay un perro al acecho", que es, para mí, absolutamente insuperable.
La mía, premeditadamente viajera y dispersa, expuesta sin orden cronológico o preferencial:
- LA ENCICLOPEDIA DE LOS MUERTOS de Danilo Kiš (1985), que realmente no son nueve cuentos, sino todo un post scriptum a su vida.
- QUEMANDO CROMO de William Gibson (1986), o el ciberpunk antes del ciberpunk.
- EL ABURRIMIENTO, LESTER de Hipólito G. Navarro (1996), pagaría millones por su título y por la tri-co-autoría de ese cuento que Navarro termina a bandas con Marcelo Cohen.
- INFIDELITIES de Josip Novakovich (2005), uno de esos personajes nabokovianos que tanto me apasionan y tan pequeño me hacen sentir: croata, escribe en inglés, reinventa la guerra.
- PEQUEÑOS EQUÍVOCOS SIN IMPORTANCIA de Antonio Tabucchi (1985), once juegos del rovescio que llegaron a descubrir en mí tanto como ellos ocultaban de sí mismos.
Creo.
¿Puedo, please, cuando pasen unos cuantos lectores/votantes, volver a hacer una lista nueva? Prometo mejorar esta. Puedo incluso firmar con "otro" pseudónimo.
Un abrazo, Miguel Ángel, te debo mail, no se me pierde.
P.
Tomo noto y voto hoy mismo. Uff, es difícil, pero merece la pena, desde ya, por las notas que he cogido de Francisco :)) y de Paul viejo. Un abrazo, Miguel Angel.
Ahí va la mía, con sorpresa incluida:
"Rock Springs", de Richar Ford, porque se parece tanto a la vida que a veces hasta se confunde con ella.
"Si me necesitas, llámame", de Raymond Carver. Sería injusto que el maestro no apareciera.
Y ahí va mi sorpresa:
"Arkansas", de David Leavitt, porque me cogió en un buen momento y me dejo un recuerdo tan grato que no pienso releerlo.
Entre los autores españoles, me quedo con el fascinante "El hombre que inventó Manhattan" de Ray Loriga, que para mí, diga lo que diga su solapa, es un LIBRO DE CUENTOS estupendo y la obra más redonda de su autor.
Como es seguro que Raymond Carver recibirá suficientes votos he decidido no incluirlo en mi lista, y de paso evito el incómodo trago de escoger uno sólo de sus libros.
1.- “Frigoríficos en Alaska” de Javier González.
No está mal abrir la lista con un autor español. A mi parecer éste es uno de los mejores libros de cuentos que se han escrito en lengua castellana no en los últimos 25, sino en muchos más años. Quince cuentos, todos ellos precisos y con una cadencia rítmica adecuada para seguir reflexionando sobre ellos mucho después de terminar su lectura. Eso, al fin y al cabo, es lo que le exijo yo a un libro de relatos.
2.- “Rock Springs” de Richard Ford.
Qué decir del maestro. El mejor libro de Richard Ford y uno de los libros de cuentos que merecen ser considerados de cabecera no ya por los amantes de la narrativa corta, sino por cualquier buen aficionado a la literatura.
3.- “El púgil en reposo”, de Thom Jones.
El autor enriquece la exactitud y la tensa concentración del Hemingway cuentista con una vastedad descriptiva que para nada entorpece el ritmo de la lectura, todo lo contrario. Si en cualquier libro de cuentos se considera virtud la capacidad de síntesis, Thom Jones consigue que se disfrute la desmesura.
4.- “Las cosas que llevaban los hombres que lucharon”, de Tim O’Brien.
Un ejemplo perfecto de lo que debe ser un libro de relatos entendido en todo su conjunto. Las historias que lo componen se entrelazan como teselas, y el resultado es un mosaico en el que de faltar cualquiera de sus piezas se echaría de menos.
5.- “El emperador del aire”, de Ethan Canin.
Queda demostrado que las personas normales y corrientes también pueden ser utilizadas para protagonizar un puñado de buenas historias. En el libro se recoge un relato (Comestibles “La Estrella”) que fue incluido por Carver en la antología que preparó sobre las mejores historias cortas del año 1986, o sea, que por lo menos a Carver le gustaba.
Voto a libro extranjero y libro en español:
Crónicas de motel, Sam Shepard
Tres rosas amarillas, de Raymond Carver
La enciclopedia de los muertos, Danilo Kis
El fin de los buenos tiempos, Ignacio Martínez de Pison
La sombra y la penumbra, Julián Rodríguez
Vamos allá, Miguel Angel.
Conste que al no poderse poner obras completas dejo fuera a mi buque insignia: Onetti, cuyos últimos relatos entran en la fecha.
Historia argentina, de Rodrigo Fresán, no sólo por su composición (sé que a esto le das un buen repaso en tu prólogo), sino, sobre todo, por la continuidad de los relatos y porque tiene uno perfecto, cuyo título no recuerdo (en dos partes, un padre escribe a un amigo y la amiga de la hija, que se hospeda allí, escribe a otra amiga).
Chicas bailarinas, de Margaret Atwood. Porque me dejé impresionar por una atmósfera en apariencia fría donde se destilaba todo lo tremendo y agrio de la existencia por los cuatro costados. Un gran libro de relatos de una mujer que escribe de mujeres.
El porqué de las cosas, de Quim Monzó. El motivo es su modernidad, el punto de vista del narrador, cambiante y distante, trazando mucho de los rasgos de este aquí y ahora, que ya tiene algunos años, pero que es válido.
La chica del pelo raro, de David Foster Wallace, por su actitud ante el relato, por querer ir más allá, por su valentía, por su locura, porque son deliciosos.
Un abrazo muy fuerte.
Me dejé fuera a
Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, que incluyo por un tema estrictamente personal, porque me ayudó a comprender cómo funciona un relato y que en él todo es posible: del lirismo más poderoso a la imagen surrealista más hilarante.
Disculpa el doble comentario, Miguel Angel
Hola, Miguel Ángel, y muchos saludos luego de no haber tenido mayor contacto por un rato. Muchas gracias por tu libro, que he disfrutado enormemente (nunca antes te lo dije, y por eso te debo una disculpa).
Van mis cinco:
1. Tres rosas amarillas de Raymond Carver, porque al menos un libro de este escritor enormísimo debía figurar y porque la delicadeza de su homenaje a Chéjov es insuperable.
2. Entrevistas breves con hombres repulsivos, de David Foster Wallace, porque es aún más arriesgado que La niña del pelo raro, y al menos contiene un cuento imprescindible, auténticamente original: "Mundo adulto".
3. Un tipo de cuidado de Francisco Hinojosa, escritor mexicano que por desgracia no es el autor más conocido fuera de su país; pero se trata de un maestro del humor y de las tramas desconcertantes.
4. La vida difícil de Slawomir Mrozek, exactamente por las mismas razones que el anterior, aunque Mrozek es polaco.
5. Rock Springs de Richard Ford, precisamente por lo que lo separa de cuanto ha venido a ser el "realismo sucio" en años recientes, en empate con Compraré un rifle de Guillermo Fadanelli: la sordidez sin excusas, pero a la vez no como excusa.
Hasta pronto...
1. El gran sueño del paraíso, de Sam Shepard, muy superior, pienso, a Crónicas de Motel.
2. Catedral, de Raymond Carver, me parece que no entra por los pelos en el período de la encuesta, pero puestos a elegir un Carver -y hay que hacerlo-, elijo este.
3. La historia de tu vida, de Ted Chiang. Probablemente no se están escribiendo mejores cuentos de CF que estos.
4. El porqué de las cosas, de Quim Monzó, se me ocurren pocos cuentistas "patrios" mejores que él.
5.Y finalmente coincido con Juan Carlos Márquez: "El Hombre que inventó Manhattan" es un libro de cuentos.
Un saludo.
Qué vergüenza lo de la advertencia y qué gran fallo por el que tengo que pedir disculpas (no conocía el dato de la publicación original). Así que mea culpa.
En sustitución de la Atwood, y siguiendo con lo anglosajón, me voy a Catedral, de Carver. No sé, hubiera podido poner cualquiera de él, pero quizás es el que más he leido.
Espero haber subsanado el error, Miguel Angel. Un abrazo fuerte.
Me voy a lo más contemporáneo, que pilla más retazos vitales de mi vida cuentística (joder, en el 82 ni había nacido). Como es muy difícil elegir, y hay varios que yo habría mencionado en boca de otros, me voy a los que más me han gustado (me dejo muchos, también, y me fastidia).
-Las buenas intenciones y otros cuentos, Ángel Zapata: definitivamente, el libro por el que empecé a escribir cuentos, el que más veces he releído, el que más he imitado, el... el... el... bueno, seguiría.
-Velocidad de los Jardines (Eloy Tizón)- o la reformulación de la realidad a base de poesía. Es un libro perturbador, poético, bello hasta lo insultante.
-Amor del bueno (Víctor García Antón) - A mi entender, de los pocos cuentistas que han sabido reformular varias cosas que puso Monzó sobre la mesa allá cuadno se publicó el porqué de las cosas. Y lo hace con amor, humor (mucho), poesía, piruetas de estilo. Además, es de los de releer y no cansarte.
-Historias mínimas, de Javier Tomeo: éste es el raro. Reconozco que no son exactamente cuentos, sino escenas breves de teatro (aunque la mayoría irrepresentables). Pero sin embargo: es tan divertido, tan lúcido, tan disfrutable, que merece un puesto de honor.
Y por suscribir lo reconocido (aunque para mí le anda a la zaga Tobías Wolff con "cazadores en la nieve" o Sam Shepard con cualquiera de los dos mencionados por otros)
Rock Springs, de Richard Ford: puñétazo al estómago, al corazón; y con la sabiduría de un escritor de raza.
Elegir cinco libros de cuentos es una tarea imposible. Toda lista en este sentido va a quedar incompleta. Pero bueno, voy a intentar hacer una cosa. Una especie de votación al estilo Hollywood.
Debo admitir que me inclino por la literatura norteamericana, pero me impongo dar un solo titulo. Podría ser “Rock Springs”, por supuesto, o “Cazadores en la nieve”, o Thom Jones, o Ethan Canin, o Lorrie Moore… Pero mi voto es para:
-Catedral, de Raymond Carver. Un clásico indispensable. Uno de los libros más importantes y que más ha influido en otros autores.
Respecto a los españoles, dudo mucho, porque está Sergi Pámies, Quim Monzó, Ignacio Martínez de Pisón, Jose María Merino, Bernardo Atxaga… Pero mi voto es para:
-Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas. Un libro delicioso, que inaugura un nuevo estilo, que contagia el placer de la narración y que pertenece a uno de mis autores de cabecera.
Otro apartado importante son los autores hispanoamericanos. Y sí, me gusta Fresán y Pedro Juán Gutiérrez, y Fernando Iwasaki… Pero mi voto es para:
-Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño. Una figura literaria de primera magnitud cuya influencia e importancia es indiscutible.
En otras lenguas, el abanico también es muy amplio. Y me gustaría incluir “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura”, de Kenzaburo Oé, pero resulta que, aunque en España se publicó en 1994, su primera edición data de 1966, y no sé si me lo aceptarían. Así que mi voto es para:
-La cuestión de Bruno, de Aleksandar Hemon. Un libro original, surgido de las cenizas de uno de los episodios más cruentos de los últimos años.
Y, por último, nuevas tendencias... También aquí tengo grandes dudas. Pienso en “Coda”, de Esther García llovet, o en “Granada, año 2039”, de Ángel Olgoso, o “El cazador de jaguares”, de Lucius Shepard, pero debo recapacitar un momento y decidir que mi quinto titulo sea:
-La niña del pelo raro, de David Foster Wallace. Es un libro importante que creo que abre nuevos caminos. Es la insignia de una nueva generación de narradores.
Bueno, ya está.
Disculpa que me haya extendido.
Un abrazo.
Yo lo tengo muy claro:
-La niña del pelo raro de David Foster Wallace. 1989. Sigue siendo el más atrevido en territorios formales, pero también un pozo con mucho, infinito fondo. Que la gente lo desprecie es sólo un síntoma de su innegable brillantez.
-Pájaros de América. Lorrie Moore. 1997.
Un libro indispensable para los continuadores de Raymond Carver y para los más escépticos: relatos escritos con una manga en el talento y astucia de la sensibilidad hacia nuestras actitudes.
-Tres rosas amarillas. Raymond Carver. 1988.
Autoconfesional, rara, y brillante. En definitiva un Carver que se abre paso a puñetazos de verdad. Obvio, si.
-La velocidad de las cosas. Rodrigo Fresán. 1997.
Si tomamos la idea de que es un libro de cuentos, que lo es a priori, podemos tener entre manos un tesoro. El mejor narrador en castellano actual brindando una obra inabarcable y cortazariana, revolucionaria y desfragmentada.
-Aquí no eres un extraño. Adam Haslett. 2004. Un libro impresionante. Mire por dónde se mire, este chejov dolorido que es Haslett es un narrador escalofriantemente contemporáneo del dolor. Sin llevar tranquilizantes.
¡Un saludo!
Otra más:
"Obabakoak", de Bernardo Atxaga, mágico y erudito.
"Rock Springs", de Richard Ford, sobrio y eficaz.
"Acid House", de Irvine Welsh, duro y corrosivo.
"Si me necesitas, llámame", de Raymond Carver, directo y conciso.
"El porqué de las cosas", de Quim Monzó, nuevo e imaginativo.
De los libros que he leído pongo una lista muy personal sin ningún orden específico:
1.Catedral, de Raymond Carver
2.Rock Springs, de Richard Ford
3.In the Garden of North American Martyrs, de Tobias Wolff,
4.Birds of America, de Lorrie Moore
5.The Things They Carried, de Tim O'Brien
Después de esto me queda leer a Tizón, de quien no he leído nada, lo mismo Monzó. Recuerdo que leí Suicidios ejemplares (es decir, no pude ni terminarlo) y leí Historia de Argentina y tampoco pude, muy posmo y me dejó vacío. El libro en español que más he disfrutado y releído es Llamadas Telefónicas, de Bolaño. Pero ahí van mis cinco votos.
Que no se piense que el incitador no se moja.
Aquí va la lista, después de sufrir yo mismo el planteamiento perverso de escoger cinco libros de relatos de un periodo tan amplio.
1-Catedral, de Raymond Carver. Arriba de todos, como su título ya advertía.
2-Pájaros de América, de Lorrie Moore. El futuro del cuento. Un libro lleno de prodigios, y como todos los prodigios, a veces un tanto raros.
3-El ladrón de palacio, de Ethan Canin. Un autor con apariencia clásica, y que, después de El emperador celeste, maravilloso, demostró aquí que podía triunfar en la prueba de fondo del relato, esa medida del cuento tan complicada de las cincuenta páginas.
4-La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño. Bolaño malvivía cuando Seix-Barral se atrevió a publicar este libro y comenzó una historia inesperada y fantástica. Muchos se preguntan qué habría dado Bolaño de no haber muerto. Es cierto, pero también hay que pensar: ¿qué hubiese ocurrido si esa editorial no hubiera confiado en él con estos cuentos? Por otro lado, en ellos ya está todo su mundo, libresco y malvado.
5-Esperando al enemigo, de Gonzalo Calcedo. No es su mejor libro quizás -Calcedo escribe en un conti nuum, sin sobresaltos, continuando su propia senda, no se puede elegir un libro determinado-, pero fue el primero de un autor fundamental en la cuentística contemporánea española. El primer autor que se atrevió a adaptar el mundo y los modos de la narrativa corta norteamericana.
Evidentemente, se quedan fuera libros maravillosos también, el pelo raro de Foster Wallace, Lo que queda por vivir de Updike, Los emigrados de sebald, los relatos de magrinyá o luisgé martín,La tierra será un paraíso, de zúñiga, el manhattan de Loriga, la velocidad de Tizón o la maestría que abre futuro: Hipólito G. Navarro y La vida ausente de Zapata.
Y todos aquellos que nombran los compañeros y uno no ha leído aún. Total, un lío.
Me parece una idea estupenda. Tengo que ir de viaje, pero cuando vuelva me voy a la memoria y hecho una ojeada a mis preferencias, aunque aviso ya que van por el Nobel Coetzee.
Qué buena idea esta de la lista, como siempre, Miguel Angel a la vanguardia de las cosas que faltan. Aquí va mi lista:
- Catedral, de Raymond Carver.
Para mí es uno de los libros imprescindibles; cuando lo leí empecé a escribir.
Este libro tuvo la suerte, además, de tener una gran adaptación cinematográfica, "Short cuts, Vidas cruzadas" de Robert Altman.
- El porqué de las cosas, de Quim Monzó. Los catalanes con los que he hablado dicen que "El per qué de tot plegat" -su título original- no quiere decir exactamente El porqué de las cosas, que es algo más amplio. Fuera de esto, a mí me pareció un libro estupendo, ideal para regalar a alguien que sólo lee a Tom Clancy o a Ken Follet, ideal para el autobús, porque sus historias duran lo que duran los trayectos y genial para recordarlo siempre. Este libro tuvo la mala suerte de tener una pésima adaptación cinematográfica de título homónimo dirigida por Ventura Pons.
- Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño. Porque Bolaño a veces, como Cortázar, se hace más grande cuanto más pequeño.
- El hombre del saco, de Alejandra Vanessa. Un estupendo libro híbrido, de relatos infantiles que no están normalmente dirigidos a niños.
Saliéndome de los parámetros de la encuesta, quiero señalar también el libro Creí que mi padre era Dios -editado por Paul Auster. Es una recopilación de relatos de historias reales redactadas por los propios protagonistas que fueron leídas en un programa de radio. En este libro hay historias geniales como esa del perro que le ladra a su dueño en una procesión de penitentes del ku-kux-klan.
* LA GRAN TEMPORADA, de Fernando Quiñones (1960)
* EL CORO A DOS VOCES, de Fernando Quiñones (1997)
* EL VIGILANTE DE LA SALAMANDRA, de Félix J. Palma (1998)
CATEDRAL, de Raymond Carver
Para mi el mejor libro de Carver, con cuentos excepcionales, quizá los mejores, como Esto parece una tontería.
RELATOS DE LO INESPERADO, de Roald Dahl
En su versión para adultos tiene cosas impresionantes.
SEGUNDO LIBRO DE CRÓNICAS, de Antonio Lobo Antunes.
De verdad, para mi, por mucha publicidad que le den y todo, el mejor escritor en este momento.
PARPADEOS, de Eloy Tizón.
De lo mejorcito español en cuentos.
Me gustaría poner a John Cheever, mi autor de relatos favorito. Pero murió en 1982, así que no sé. Dejo un par de libros de cuentos suyos por si los quieren aceptar:
EL BRIGADIER Y LA VIUDA DEL GOLF
LAS HOJAS, EL LIONFISH Y EL OSO (1980)
Por favor, sé que parece una tontería , que diría el amigo Carver, pero firmen sus comentarios, para poder contabilizar los votos. Me da mucha rabia no hacerlo después de que la persona anónima haya dejado el comentario. Gracias.
¡Quitarse, que voy p’allá!
Introitus interruptus:
Que nadie se fíe del reloj. Escribo esto de madrugada, en casa (para dejarlo aseadito) y vengo con el corta y pega a la biblioteca. He podido leer vuestras votaciones hasta la de Miguel Sanfeliu (a ver qué me encuentro mañana –o sea, ahora ya-), y mientras tecleo aún me dura cierto asombro, cierto arco en las cejas, por no haber visto un par de títulos concretos en lo que llevamos de escrutinio. Vaya por delante mi poca afición a las listas, por lo siempre injusto y desmemoriado de todas ellas (ya vendrá luego aquél nombre a nuestra mente y nos lamentaremos de haberlo olvidado). Pero como hay que defender este bastión de cuento ante las hordas adoradoras del becerro novelístico… (por donde cabalgan, ¿no vuelve a crecer el cuento?) me uno a vosotros con decisión, tanta, que hace unas horas (-o sea, ayer ya-), en mi última entrada, he invitado a los lectores de mi bitácora a sumarse a esta iniciativa. Tanta, que el martes pude ver en persona a uno de los cuentistas (¡grande!) que ya ha aparecido en la lista, y también le comenté que se pasara por El Síndrome. A ver si encuentra un hueco y se anima…
También se ha colado en la lista algún título que, en su día, tal vez un mal día, quién sabe, no me gustó mucho (el de Loriga, por mojarme -por cierto, Juan Carlos, te dejaste un voto por usar, ¡dale!-), con lo que todo es subjetivo, pero debo reconocer que he tomado nota, fiándome del criterio de los sospechosos habituales de visitar esta página (que además de buenos lectores de cuentos, muchos sois también autores, con lo que el nivelazo intimida un poco), de un montón de libros que prometen y de los que sabía bien poco. Eso es lo mejor de todo, saber lo que me queda por disfrutar, como de Rock Springs y tantos otros, que voy a ir a buscarlos cagando leches. Como estoy seguro de que Ford (que sí, confieso no haber leído aún, ¡lapidadme!), Carver o Shepard (a los que sí tengo en los altares) van a copar el podio, y como me ha dado una vena absolutamente latina (si se hiciera esta votación en, yo que sé, New Jersey, ¿saldrían escritores en castellano?), me vais a permitir que me ciña a autores en mis dos lenguas maternas. Joder, es realmente cruel escoger sólo a cinco. Ahí vamos:
Los cuatro votos siguientes los tenía perfectamente claros. Pero este primero (que por “calidad” sería el quinto) me ha costado muchísimo, he dudado entre El aburrimiento, Lester, de Hipólito Gª Navarro y Llamadas nocturnas, de Roberto Bolaño, que aunque ya tienen unos años, he descubierto recientemente, con gran impacto, mezcla de una admiración impoluta y la más cochina de las envidias. Pero como estoy seguro de que vais a seguir votando por ellos, urge que alguien se acuerde de:
• Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (2004).
Probablemente no alcanza la factura de otros más grandes, ni desde luego se aventura por las vanguardias, como Navarro, ni tiene su acidez, ni la de Bolaño, arriesga poco, lo admito. Pero como lector, y exclusivamente como lector, me parecen cuatro cuentos memorables, con una escritura ajustada, sin apenas deslices, sabiendo cambiar de enfoque y de narrador con destreza, ofreciendo una visión distinta de la tan traída y llevada guerra civil, que por una vez no disfraza de ficción las ideas del autor (todos pecan de ello cuando se acercan al tema) sino que le da voz a todas esas derrotas silenciosas de nuestros padres y abuelos (sin importar el bando, porque todos perdieron aquella contienda, unos más que otros, pero todos, con cuarenta años de atraso). Y como escritor, me parece simplemente admirable la honestidad de un hombre que huye de las tendencias y publicó un solo libro de cuentos (uno como éste) al final de su vida.
Y ahora los irrefutables:
• Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, (1992).
Poco que decir que no sepáis todos de este bombazo de los noventa. Un volumen de cuentos perfectos, un oficio casi insultante (para la edad del que escribió aquellos cuentos), un equilibrio prodigioso entre la lírica y la audacia. Literatura en estado puro.
• El perquè de tot plegat, de Quim Monzó, (1994).
He puesto el título original de El porqué de las cosas porque lo disfruté en su día en catalán, y ahora tengo la suerte de leer la traducción al castellano en la recopilación Ochenta y seis cuentos. Muchos de los aquí firmantes, como autores y tal vez alumnos o docentes en algún taller de escritura, sabéis mejor que nadie lo que Monzó ha influido en todos los cuentistas que han venido después (de acuerdo al 99%, por ejemplo, con la apreciación de M sobre Amor del bueno, de Víctor Gª Antón). Aunque en esta misma bitácora (¿o fue en “Solodelibros”?) dije que me parecía que Monzó se estaba versionando a sí mismo en los últimos títulos, y que Sergi Pàmies está explorando más, El perquè de tot plegat merece sin duda estar entre los mejores del último cuarto de siglo. Entre todas sus virtudes, tan celebradas y repetidas, el corte surrealista, la desazón cotidiana que nos atenaza desde los textos, el vacío agazapado en la burla, hay una que se señala poco: Monzó tiene un oído fabuloso para los diálogos (también gestuales) de la gente. También hay vida en sus libros. Si hubiera nacido en Wisconsin…
• Contrasombras, de Medardo Fraile (1998).
Oído para la vida real, espíritu de chaval para conmoverse con las cosas pequeñas, retranca de sabio para reírse de las grandes, capacidad para el esperpento y para enterrar minas con temporizador bajo un aparente realismo, ¿qué no tiene este grandísimo cuentista? Supongo que a más de uno le habrá parecido una faena no haber podido citar al Maestro, porque casi todos (¿no?) tenemos en mente la soberbia edición –excepto por las letras rojas de la portada- de sus cuentos completos que Páginas de Espuma hizo con Escritura y verdad (en este sentido, apoyo el criterio de Miguel Ángel de señalar libros de cuentos, como artefactos independientes para el arte literario, y no autores o bibliografías). Pero me resisto a que su nombre no aparezca en la lista, y como quiera que su carrera abarca varias décadas, menciono este título concreto, que atesora alguno de sus mejores cuentos, y que es de finales de los noventa (podéis encontrarlo en Pre-Textos). Me parece que huelga explicar más motivos. Un Maestro del relato, insisto, con mayúscula, y de otros cuentistas que han venido siguiendo y reinterpretando su estela, como:
• La vida ausente, de Ángel Zapata (2006).
Con lo que ese título ha prendido entre muchos de los lectores de El Síndrome, con lo que hemos hablado, con rigor o con pasión, a menudo con ambas, de esos cuentos, me sorprende que no haya salido antes a escena (esa obra, digo). Quien leyera mi “reseña-relato”, como dijo M, o mi “deriva”, como la bautizó el propio Zapata, ya sabe de sobras que me convertí en material inflamable entre sus páginas. De hecho, esa obra maestra del primer relato, La vida ausente me llevó a rehacer completamente el manuscrito de mi primera novela. Y el sublime Mientras dicen adiós, que cierra el libro, tiene la culpa de que me haya puesto a escribir cuentos (esto no sé si es bueno o malo para la humanidad, pero cuanto menos, es un terremoto en mis entrañas). De todos modos, sobraría todo lo dicho, y hasta la admiración que le profeso al autor. Sobraría, porque este libro de cuentos posee dos virtudes que le hacen único: estar escrito desde ese lugar que el propio cuentista llama el margen, inconformista, con la verdadera vocación del artista íntegro y, el más importante: que va a influir, tal vez no en todos, pero sí en los mejores libros de cuentos de los próximos veinticinco años, cuando el señor Muñoz vuelva a convocarnos.
En desagravio a Bolaño y Navarro, ordeno a todo el mundo, so pena de arresto domiciliario, comprar sus libros, y os dejo dos curiosidades que encontré el otro día en la red:
• Una entrevista al autor de Putas asesinas.
• Una interesante presentación del cuentista andaluz.
Y para interesados, en los cuadernillos de espiral de mi bitácora, en las sugerencias, he colgado un enlace a una charla mosquetera entre maestros, que ya tiene un tiempo, pero que hoy me parece más que oportuna: Ángel Zapata entrevista a Medardo Fraile.
No sé si pedir disculpas por extenderme porque, a estas alturas, ya sabéis que no tengo remedio...
Pd: ahora -en vivo- sí, después de leer entre Alvy Singer y el anfitrión (esos anónimos, leñe), menos mal que Miguel Ángel ha mencionado ese libro. Y reelaboro algo de lo que sugiere el Sr.Curri (sí, la traducción castellana del título se queda corta, igual que ese "¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?" que no abarca todo el carveriano Will you please be quiet, please?) a cuento de Monzó: puede llegar a hacerse un buen lector de cuentos de quien sólo lee a Ken Follet (si sólo lee a Dan Brown, desistan, caso perdido), porque aunque aquí habéis señalado joyas y aves raras, hasta el lector más humilde puede contagiarse de la buena literatura después de leer a Carver, Shepard, Tizón, Monzó, Fraile y compañía. Si entre todos propagamos este síndrome de la “cuentofilia”, será para estar orgullosos.
Una gran idea y una difícil decisión, pues, ya se sabe, cuando se elige algo es a costa de eliminar mucho. Empezaré la lista por el último libro de relatos que he leído y que me ha hecho sentir horror, lo siniestro y lo sublime de que habla Eugenio Trías. Se trata de "La hembra de nuestra especie", de Joyce Carol Oates, una narradora potente y arriesgada, con una imaginación del terror que nos sumerge en lo más oscuro de la infancia, en esas emociones incontroladas que se agolpan y nos vuelven indefensos en la noche. Carol Oates hace un análisis minucioso e inteligente de las distintas formas en que se puede sentir el miedo, con una variedad de registros verdaderamente magistral.
Citaré en segundo lugar "Lo que queda por vivir", de John Updike, uno de mis escritores favoritos, pues cada libro suyo ha sido para mí una sorpresa y un reconocimiento de su vitalidad, de la forma en que narra el paso del tiempo y las relaciones humanas, en su inmensa capacidad de lenguaje, de detenerse en los objetos y trascenderlos.
En tercer lugar citaré "Mi hermano Stanley", de Jenny Diski, que leí hace tiempo y que no he olvidado. Destacaría de ella su forma especial de jugar con los cuentos de hadas, de utilizar sus elementos tópicos para fabricar con ellos un juguete complejo y peligroso que habría que mantener alejado de los niños.
Por supuesto Raymond Carver, y no dudo en elegir "Catedral", aunque todos sus libros me resultan reveladores, pero en "Catedral" se encuentran "Plumas" y "Parece una tontería", absolutamente inolvidables. El segundo lo leí esperando cola en la universidad, sentada en un escalón, entre un montón de gente y de ruido, y a pesar de todo lloré.
Y por último, elijo a un español, Gonzalo Calcedo, del que he leído casi todos sus libros de relatos y del que en principio no se me ocurre destacar ninguno en particular, pues Calcedo tiene la particularidad de crear un mundo que se va sucediendo de forma parecida de un relato a otro, una atmósfera brumosa e inquietante que envuelve el conjunto y que leemos sin sorpresa, pero con agrado.
Antonia Moreno
¡Quise decir telefónicas, TELEFÓNICAS! Lo de "nocturnas" sería algo freudiano, cosa de las altas horas a las que me puse a escribir...
Aprovecho: ¿El libro de Víctor no era del 2004? El premio Caja España sí, creo recordar.
Matizo la elección que hice acerca de Calcedo, pues leo en las indicaciones que deberá constar un título para situarlo en la lista, así que elijo el primero que leí de él: "Esperando al enemigo".
Antonia Moreno
Es cierto, Sergi, me dejé un libro. Vaya mi quinto voto para "Llamadas telefónicas", de Bolaño. Qué difícil es esto. Disculpa la deshora, Miguel Ángel.
FRÍO DE VIVIR (1997) Y MUSEO DE LA SOLEDAD (2000) DE CARLOS CASTÁN
¡Amigos, me lo están poniendo difícil, pero no importa!
Recuerdo el tema de los anónimos, y que propuse no repetir ningún autor en la lista -oscar, escojo frío de vivir, por elegir el primero citado-.
Sergi: El libro recibió el premio en el 2004, pero fue editado al año siguiente.
Sr. Curri: Incluyo Creía que mi padre era Dios porque no es una antología sino una reunión de relatos originales, eso sí, de muchos autores.
Quizás me deje algo.
Ahora voy a sumar...
Votos:
1-RAYMOND CARVER - DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE AMOR.
2-FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO - UN ELEFANTE EN HARRODS, porque es un masaje para la cabeza.
3-MERCEDES CEBRIÁN - EL MALESTAR AL ALCANCE DE TODOS, por la poesía de cada uno de sus relatos.
4-RODRIGO REY ROSA - NINGÚN LUGAR SAGRADO. Los gramos de LA NIÑA QUE NO TUVE se convierten en kilos cuando entran en uno.
5-GONZALO CALCEDO - ESPERANDO AL ENEMIGO. Por contener toda la esencia de CALCEDO JUANES, sin haber tenido que echar mano de las retóricas que se permite en SAQUEOS DEL CORAZÓN (como si nos quisiera demostrar que quiere dejar de saber escribir sus, para uno, inolvidables cuentos)
MANUEL GARCÍA DÍAZ
Hola, Miguel Ángel:
Esta es mi primera vez por estos pagos, pero lo que he visto me ha gustado mucho, de modo que volveré.
De momento, aquí va mi votación, que -como comprenderás- hago comiéndome las uñas mientras tanto.
1º Un tachán antes de nada. Luego un agradecimiento: no he leído "Rock Springs", de modo que mañana mismo compro el libro. Nunca he sido el mayor amigo de Richard Ford, quizás porque siempre me he adentrado en sus novelas (condenada e innecesariamente largas a veces). Gracias. Y ahora llega el momento de la verdad: ¿qué tal si lo solucionamos diciendo que el voto recae en "El temblor del cielo", de Fleur Jaeggy? Si tuviese que explicar por qué, diría que es el tipo de escritora que funciona por sustracción, como buena parte de la generación a la que pertenece, producto de la Europa de la posguerra, donde el sentimiento de la vida era, parafraseando a Unamuno, bastante trágico. Desde luego, no es el libro más indicado para estómagos sensibles, y aun así es un libro de una sensibilidad y un lirismo exquisitos, casi dolorosos.
2º Como no sé si Nuria Amat me dejaría llamar libro de relatos a "Todos somos Kafka" y tampoco si Soledad Puértolas querría que yo metiese en una lista de ficción sus libros "Con mi madre" y "Gente que vino a mi boda" (que demuestran sus enormes posibilidades en géneros híbridos, más que en novelas, que siempre se le quedan demasiado desdibujadas, o en cuentos, donde no sabe imprimir tensión a sus tramas), tengo que decantarme por "Coda", de Esther García Llovet. Sobre este libro habría mucho que hablar; a mí, desde luego, me parece una de las propuestas más importantes de los últimos años, un libro sobre historias que tienen lugar en la periferia y que se vuelve él mismo un libro periférico, tan visual como si fuese un álbum fotográfico y tan oscuro como si lo hubiera escrito alguien con un corazón muy negro. Es un conjunto de relatos muy inquietantes, escritos con una voz muy distante y que, pese a todo, te consigue arrastrar con ella, al interior de autobuses abandonados, casas a oscuras... Un libro sobre las cosas que pasan y sobre la perplejidad que provoca que pasen.
3º Mi primera intención cuando elaboro una lista siempre es rescatar a alguien del olvido, por eso no mencionaré a Raymond Carver, Tobias Wolf, Juan Benet, Roberto Bolaño, Slawomir Mrozek o el grandísimo Danilo Kis. No. Mi voto, en este caso, va para "Sortilegios", de Michel de Ghelderode, que es un heredero de Walter de la Mare y de todos los grandes escritores decimonónicos que penetraron alguna vez en el género fantástico. Lo mejor de Ghelderode es que construye escenarios muy precisos (cercanos al hiperrealismo) y en ellos introduce pequeños elementos (gatos misteriosos, corrientes de aire, ventanas semiabiertas...) que producen un extrañamiento increíble. Es algo así como una versión literaria de las películas que Jacques Tourneur o Mark Robson hicieron con el grandísimo Val Lewton. Imprescindible, sobre todo para los amantes de la literatura fantástica (comparable a la de Buzzati o Ferdinand-Ramuz).
4º Ya sólo quedan dos. ¡Ánimo! es que me enrollo como una persiana. Aquí me gustaría considerar "Los emigrados", de Sebald, un libro de relatos, aunque sé que no lo es. Una pena. Tampoco lo es "Ébano", de Kapuscinski. Y sé que ni siquiera "El arte de la fuga", de Sergio Pitol, pero en este caso vais a permitirme disparatar y colocarlo en cuarto puesto. ¿Por qué? Pues por algo muy sencillo: si aceptamos que la novela está siendo sometida a procesos de hibridación muy interesantes, ¿por qué no el relato? Sergio Pitol, por si fuera poco, es de esos escritores extraños, que dan lo mejor de sí mismos en sus escritos ocasionales, en los encargos, en las notas viajeras. Y "El arte de la fuga" (quizás también "El mago de Viena" y "El viaje") es de lo mejor que se ha escrito en lengua castellana en los últimos años; una maravilla. Un libro que nos ayuda a repensar por qué construimos géneros, por qué la distancia de un relato nos hace restarle importancia frente a la novela, en qué se nos van las páginas en proyectos novelescos y en qué se nos van las líneas en los relatos... Y, sobre todo, cuándo tenemos material para un relato y cómo lo construimos, a veces casi sin darnos cuenta. Pitol es como Piglia ("Formas breves" o "El último lector" deberían estar en este puesto, disputándole la gloria a Pitol; en fin), un escritor moderno, experimental sin serlo, un lector que jamás puede abandonar su condición, menos cuando escribe, como le sucedía a Borges, sólo que sin caer en las conceptualizaciones abstractas, en las meditaciones herméticas, en los juegos de espejos que no devuelven imagen alguna. Pitol, en ese sentido, está muy cerca del gran Pierre Michon, que es muy irregular (al menos a mí no me gustan con la misma intensidad todas sus propuestas, aunque siempre me resulta estimulante ver de dónde saca su material) pero que con "Vidas minúsculas" tocó el cielo.
5º Me tiemblan las piernas. ¿Cómo he podido olvidar al gran Eloy Tizón ("Velocidad de los jardines"), a Carlos Castán ("Frío de vivir"), a Xuan Bello ("Historia universal de Paniceiros"), a Jaime Priede, Sergei Dovlatov, David Bezmozgis, Aleksandr Hemon... No tengo remedio. Tampoco me acordé de meter a Ray Loriga, que con "Héroes" y, en menor medida, "El hombre que inventó Manhattan" nos hizo ver de qué le sirve la música a la literatura, el cómic, la pintura del pop art en adelante, montar en moto, cerrar los ojos y sentir la velocidad, una cerveza, esa tristeza que te sobrecoge todo el cuerpo mientras escuchas tu canción favorita, la sensación de que ya nunca volveremos a casa... Ray. ¿Y qué me decís de "Escenas de cine mudo", de Julio Llamazares, que es el trabajo más profundo y riguroso que se haya llevado a cabo en España sobre los mecanismos de la memoria; un libro que parece transparente como la corriente de un río, pero que, como decía Heráclito, jamás deja que te bañes dos veces en él sin sentirlo diferente... Ay. ¿"Pájaros de América", de Laurie Moore, que sabe ir un pasito más allá de Carver, Cheever y compañía (un pasito más allá no quiere decir que sea necesariamente mejor, sólo que es más propio de los nuevos tiempos)? Pues no, de nuevo vamos a hacer un descubrimiento para los despistados (y vamos a agradecérselo a Juan Bonilla, también un buen cuentista, como Félix j. Palma): se trata de "la gran Eulalia", de Paola Capriolo. Seguí su trayectoria mientras hubo editoriales que se arriesgaron con su obra (Pre-textos y Siruela), aunque he de reconocer que su último libro ya me parecía un pelín fuera de este mundo (era "El palco vacío"). Sea como fuere, es un libro a la antigua, decimonónico, lleno de referencias musicales, de rimas y figuras potentes... Muy subyugante. Una especie de Clarice Lispector figurativa, una mujer que te recuerda a Natalia Ginzburg sólo que metida en su cerebro, quizás por eso se parece más a Ana Maria Ortese... ¿Gesualdo Bufalino? Por qué no.
Y perdonad que la cosa se haya disparado; elegir, cuando a uno le han caído en las manos tantas cosas buenas, no es fácil.
Lo mejor de todo esto, Miguel Ángel, es que ya tengo "Rock Springs" en la lista de libros que mañana mismo debería comprar.
Un saludo para todos.
Hilario J. Rodríguez
Gracias enormes a Manuel y a Hilario por su participación y palabras -no te preocupes, Hilario, por la extensión, como ningún participante, lo importante es descubrir y gozar y aprender con vuestros comentarios-.
Sólo dos consideraciones.
Manuel: El libro de Carver es del 81. Sé que es un fastidio, pero dijimos a partir del 82. Pon otro, si te parece bien.
Hilario: OTro tanto con el libro de Michel de Ghelderode. Aunque publicado en España en el 92, el libro, en su lengua original, se publicó antes de nuestra frontera artificial. Espero una nueva aportación, entre los suplentes.
Y gracias de nuevo.
Con mucho gusto te envío una lista de cinco libros de relatos que son ñlos que más recuerdo:
Carver: Tres rosas amarillas.
Pereira: Cuentos para lectores cómplices.
Fernando Quiñones: El coro a dos voces.
García Márquez: Doce cuentos peregrinos.
Atxaga: Obabakoak
Coincido en varias elecciones o gustos con Hilario J Rodríguez por eso no repetiré de nuevo todo lo que obviaré aquí. Ya hemos repetido todos lo difícil que es esto, pero hoy, en este momento, mezclaré lo clásico con algo más actual.
Bien, 1º voto para Cuentos de Chejov, publicado por Alba ediciones en el 2004, absurdo explicar por qué Chejov. Además creo que la editorial Alba ha hecho un gran trabajo con esa edición Clásica (hay verdaderas joyas).
2º ‘El temor del cielo’ de Fleur Jaeggy por que sabe contar lo imprescindible y se mueve saltando por los narradores con una facilidad que sorprende. De Tusquets editores 1998. Destacaría con mucho el primer y extraordinario cuento del libro ‘Sin destino’
3ª Thomas Hardy con ‘El brazo marchito’ editorial Reino de Redonda, 2003.porque sus narraciones omniscientes e irónicas saben atarnos a la historia, simplemente contar, y la seducción de sus vueltas de tuercas finales. Gran narrador.
4º Aquí incluiré algo que sé no es un libro de relatos concretamente, pues está mas cerca del ensayo, pero me arriesgaré por el estupendo ‘Las pequeñas Virtudes’ de Natalia Ginzburg de ediciones Acantilado 2004. Del que me gustó especialmente ‘Retrato de un amigo’ a Cesar Pavese.
Y en 5º lugar me inclino por algo más joven que he leído últimamente ‘Trabajo de Campo’ de Rachel Sheiffert que a pesar de una escritura fría sin casi darnos cuenta va dejando cargas de profundidad, historias distintas contadas de una forma y sentidas de otra.
Gracias a todos, esto está saliendo jugoso. Gracias Miguel Angel.
Buen día y buenas lecturas
Sé, amigos, que a estas alturas se va haciendo complicado seguir todas las indicaciones. Recuerdo algunas:
libros editados en su lengua original en el periodo indicado. No sirve la traducción española.
De igual modo, reucerdo que no se incluyan antologías, obras completas, etc.
Tenéis en un enlace al comienzo de la página las indicaciones completas.
Gracias y a seguir votando.
Son libros que en un momento dado, por un motivo u otro, me deslumbraron y me hicieron feliz. Mi opinión es la de un lector de cuentos convencido, no la de un escritor.
"Cazadores en la nieve", de Tobías Wolff
"Rock Springs", de Richard Ford
"Pájaros de América", de Lorrie Moore
"La última noche", de James Salter
"En resumidas cuentas", de William Boyd.
La que estás liando con tu iniciativa, Miguel Ángel. Hace unos meses Nacho Ferrando dijo en esta casa que había un murmullo bueno para el cuento, una antesala que invitaba al optimismo, o algo así. Yo creo que el murmullo está convirtiéndose en alboroto: los cuentistas salen ya hasta en las emisoras de radio punteras (Pamies estaba ayer, sin ir más lejos, en la SER), los libros de cuentos ocupan cada vez más espacio en los diarios... Y tu Síndrome esta cumpliendo en todo esto un papel fundamental.
Hice mi votación ayer, pero observo que mi urna debía de estar rota y mi papeleta se la llevó el viento, así que vuelvo a intentarlo, con la pertinente excusa: desconfío de los resultados y de mi propia selección, pero la lista me parece muy útil para rellenar vacíos y dejarse llevar por las recomendaciones de gente cuya opinión respeto, así que me parece obligado colaborar en algo con lo que se está agradecida...
1. Rock Springs, de Ford (¿se puede añadir algo más? Imprescindible)
2. Catedral, de Carver (otro que tal baila)
- El por qué de las cosas, de Monzó. Humor, ironía, frescura, irreverencia...
- Crónicas de motel, de Shepard. Cielos tan amplios como su prosa.
- Creía que mi padre era Dios. No sé hasta qué punto metió la mano Auster en estos relatos, pero algunos están a la altura de su mejor escritura.
Gracias; consciente de mi abismal ignorancia, me voy pitando a la biblioteca...
Después de pensarlo un poco, me he decidido por reivindicar libros y autores nacionales que no han sido valorados lo suficiente hasta ahora, y cuya indudable calidad literaria los hace merecedores, en mi opinión, de figurar en esta selección. Como se ve, he preferido limitarme a libros escritos en castellano, porque –si se me permite decirlo– encuentro cierta confusión y falta de rigor en mezclar distintos idiomas en una sola lista. Fuera de los idiomas mayoritarios,seguro que hay joyas enterradas que se nos escapan sin remedio. Creo que resulta revelador comprobar el predominio de autores norteamericanos… o sus imitadores. Curioso, ¿no? Sin más explicaciones, aquí va mi lista de preferencias. Subrayo el dato –quizá significativo– de que todos son los primeros libros publicados por sus autores:
-Los aéreos – Luis Magrinyà - 1993.Escrito a la sombra del gran Henry James, un aerolito tan insólito como perturbador, aparecido acontracorriente de las modas en pleno sarampión del Kronen. Maneras exquisitas y heterodoxiainterna. Grande.
-Frío de vivir – Carlos Castán - 1997.Con la lección de Cortázar muy bien asimilada y cierta visceralidad y desgarro existenciales, un conjunto sólido y resistente al paso del tiempo.
-El estreno – Pablo d’Ors - 2000. Siete cuentos protagonizados por escritores reales (Milan Kundera, Günter Grass, Fernando Pessoa…), servidos a través de una mirada centroeuropea que en el fondo constituye, más allá de su arquitectura metanarrativa, una entregada declaración de amor a la literatura.
-Los encuentros – José Ángel González Sainz - 1989.En mi opinión, superior a sus novelas. Como su título indica, trata de una serie de desencuentros más o menos amorosos. Pese a ciertos excesos benetianos, un más que interesante debut con menos repercusión de la merecida –ay–, a pesar de contener alguna que otra pieza pegajosa y antológica como “La cajera” o “El regreso a casa”.
-El malestar al alcance de todos – Mercedes Cebrián - 2004.Una mirada irónica e incisiva sobre el mundo contemporáneo. Crítica y orfandad a partes iguales,envueltas en un estilo sobrio, contenido y sin florituras formales pero, eso sí, evocador decierto aroma de cine independiente en la estela del feroz Todd Solondz (“Happiness”).
Por supuesto, podría añadir unos cuantos nombres más (Juan Eduardo Zúñiga, Ángel Zapata, Hipólito Navarro, Esther Llovet, Félix Palma, Menéndez Salmón, Bonilla, Neuman…), pero me temo que ya he agotado mi cupo, lo siento; otra vez será. Disculpas a los ausentes. Por último, ya que mis libros también están metidos en este gran lío, no quiero despedirme sin antes agradecer a todos loslectores que me han mostrado su confianza con hermosas palabras. Gracias, amigos. Larga vida al cuento.
Hola,
De nuevo yo, Miguel Ángel.
En efecto, la has liado buena, pero no tanto con tus correcciones (que son buenas excusas para regresar con más títulos y autores) como por la propuesta en sí. ¿El cuento? Creo que es irrenunciable, una forma de conexión con la que quizás sólo una buena canción o buen buen poema pueden rivalizar.
Pero a lo que vamos. Un título alternativo a Ghelderode podría pasar por Erri de Luca o John Berger, aunque no sean escritores de relatos precisamente (y eso que a mí Berger siempre me gusta más en distancias cortas, sobre todo en sus brillantes escritos sobre arte, que uno no sabe dónde colocar). También podría mencionar a Vila-Matas, aunque a mí es un escritor que me interesa en conjunto, no por algo en concreto (ni siquiera "Bartebly y compañía" o "París no se acaba nunca"); además, sus cuentos no registran con tanta contundencias sus virtudes (que a mí me parecen más sobresalientes en sus ensayos que en ninguna otra parte). ¿Magris y su "Microcosmos"? ¿Xoxé Luis Méndez-Ferrín? No. ¿Eduardo Jodrá por sus "Lugares que no cambian"? ¿Cristina Cerrada (que tiene algunos cuentos muy interesantes)? ¿Alberto Méndez y sus "Girasoles ciegos"? Tampoco. Voy a apostar por una rareza criminal (pero no me matéis, por favor): "Vida secreta de las sombras", de Gonzalo de Lucas. Sé que se trata de un libro sobre lo fantástico en el cine francés; sin embargo, Gonzalo consigue, en la segunda parte del libro (la primera es más una novela y llega a resultar algo agotadora, por difusa), que cada microcrítica se convierta en una aventura narrativa, en la que las películas son excusas para activar la vida lectora de Gonzalo y para que la vida lectora se cuente a sí misma, con un ritmo emocionante y emocional, seco a veces como el filo de una navaja. Es literatura de primera categoría.
Iba a incluir, quizás, a Ismael Grasa y a Cristina Grande, lo malo es que no hay sitio para todos.
Muchas gracias.
Y un fuerte abrazo.
Hilario
Catedral, catepoints, o sea muchos...
Guaiomení, o sea El por qué de las cosas, otropoints...
La literatura nazi en América, trivián, o sea que lo anotes
Y tambien Arkansas, Suicidios ejemplares...
Y muchos points, points, points para Palabras ingratas de Paul Bowles
Hasta aquí la votación para Relatovision Festival Contest
Miguel: Contando, contando, me salen seis. Del duo dinámico dejo fuera al bajito, Suicidios ejemplares, no por nada, sino porque lo has nombrado segundo, como por acompañar...
Si prefieres lo contrario, se admiten sugerencias.
Un abrazo.
Mi despise me hace volver de nuevo, lo cual es un placer visto lo visto.
-Catedral –Raymond Carver (no hace falta decir nada)
-Contrasombras -Medardo Fraile, porque es tierno y un auténtico contador de cuentos, que saca historias de lo mínimo.
-‘Trabajo de Campo’ - Rachel Sheiffert (ya he dicho)
-‘El temor del cielo’ - Fleur Jaeggy (ya he dicho)
-‘Los pájaros traen el sol’ Alistair Macleod,reflexivo, emotivos personajes que buscan la identidad de unas raíces. Cuando le lees, ves y sientes lo que dice.
Buendia a todos.Gracias Miguel
¿Os estáis dando cuenta de quién se está pasando por aquí?
Esto es apasionante.
Yo iba a poner "qué jodido nivelazo", Matías, pero te me has adelantado. Le daré la brasa a Víctor otra vez para que vote, tú podrías hacer lo propio con tu sensei, aunque apostaría a que no le van los números en las sopas de letras.
Me pasa lo que a Hilario J., sólo que me temo que... I could not afford mi lista de próximas compras (eufemismo: préstamos, en realidad, hurtos, si es preciso).
Una cosa es segura: es casi imposible mejorar una votación como ésta con las de siempre en los diarios, porque en ellas lo que siempre sobran son críticos, lo que se necesita y agradece son buenos lectores, y los que casi nunca aparecen son los autores.
Qué poder de convocatoria.
Dejadme que me ilusione diciéndole (como si le hablara, vaya) al gran Tizón (parece el nombre de un huracán, y en el cuento lo es) que "de nada", en nombre de muchos, y que bravo por defender nuestra lengua literaria.
pd: esto es contagioso, hasta Miguel Ángel se lía con un relato "en exclusiva" para nosotros. Qué lujo. Contagioso, Juan Carlos, que el otro día estaban las librerías del centro cuajadas de cuentos a la vista. ¿Lloramos o algo?
Hola
Olvido se me ha adelantado con dos escritoras: Fleur Jaeggy y Rachel Seiffert, pero a esta última no la voto, aunque me encanta el relato CONTACTO, pero hay otros en el libro TRABAJO DE CAMPO que no están tan bien. Así que
voto:
Fleur Jaeggy: EL TEMOR DEL CIELO
Españoles
Por supuesto Eloy Tizón: VELOCIDAD DE LOS JARDINES
Carlos Castán: FRÍO DE VIVIR
Ignacio Martínez de Pisón: EL FIN DE LOS BUENOS TIEMPOS
Y por último
un escritor que siempre me hace reir y creo que aún no se ha nombrado:
Fernando Iwasaki: UN MILAGRO INFORMAL
Hasta pronto
Espero que mi comentario no salga 2 veces
porque no sé si lo he mandado
Espero que no salga mi comentario tres veces... yo tampoco tengo ni idea de si lo he conseguido enviar:
-Ceremonias de interior - Ignacio Ferrando- 2006. 12 relatos para disfrutar. Genial el saxofonista de las Venus de Milo y Ángel Panduro con su adorada Anna. Bueno, la verdad es que geniales los 12.
Raquel Machín
...Ahí van mis seleccionados:
-"El cazador de Jaguares", de Julius Sheppard, merecedor en 1988 del Premio Mundial de Fantasía, el mayor galardón que se otorga a la literatura fantástica.
-"Nadie encendía las lámparas", del uruguayo Felisberto Hernández: son historias originales, únicas e inimitables.
-"Cuentos a la intemperie", de Juan José Millás, breves relatos de temática urbana.
-"Los amores difíciles", de Italo Calvino, donde aborda la incomunicación entre personas y los desencuentros amorosos.
-"Once", de Patricia Highsmith, la Dama del terror creando ambientes, incertidumbres, peligros y suspicacias que perduran una vez cerrado el libro.
...No son los cinco mejores, sino cinco más, ya que he intentado no repetir algunos de los ya nombrados y, sin embargo, dar a conocer lecturas breves que merecen no olvidarse. Interesante proyecto, mi enhorabuena por la idea.
OK, ÁNIMO y ADELANTE:
LeeTamargo.-
Como valen todas las literaturas, aquí van los títulos de unos cuantos libros de paisanos míos, que aunque no tan conocidos merecen aparecer en la lista de los mejores:
“Obabakoak”, de Bernardo Atxaga (1988)
“Sargori”, de Pello Lizarralde (1994)
“Baina bihotzak dio”, de Xabier Montoia (2002)
“Itzalak”, de Iban Zaldua (2004)
“Dioramak”, de Patxi Iturregi (2006)
No sé si estarán todos traducidos al castellano. Espero que sí.
Perdón por el ombligismo descarado y enhorabuena por la idea de la de la lista.
¡Besos!
G. Hurtado
CATEDRAL, de Raymond Carver
Para mi el mejor libro de Carver, con cuentos excepcionales, quizá los mejores, como Esto parece una tontería.
RELATOS DE LO INESPERADO, de Roald Dahl
En su versión para adultos tiene cosas impresionantes.
SEGUNDO LIBRO DE CRÓNICAS, de Antonio Lobo Antunes.
De verdad, para mi, por mucha publicidad que le den y todo, el mejor escritor en este momento.
PARPADEOS, de Eloy Tizón.
De lo mejorcito español en cuentos.
Me gustaría poner a John Cheever, mi autor de relatos favorito. Pero murió en 1982, así que no sé. Dejo un par de libros de cuentos suyos por si los quieren aceptar:
EL BRIGADIER Y LA VIUDA DEL GOLF
LAS HOJAS, EL LIONFISH Y EL OSO (1980)
Libros que me gustaron:
1. Las cosas que llevaban los hombres que lucharon - Tim O’Brien - 1990 (Inolvidable).
2. Si me necesitas, llámame - Raymond Carver - 2001. (Muy agradable sorpresa ver que un libro póstumo era también muy bueno).
3. Los grandes relatos -José Jiménez Lozano - 1991. Tono menor, Castilla, humor, capacidad de mirar.
4. Amigos que no he vuelto a ver -Ignacio Vidal-Folch - 1997.
Como ya se ha dicho en algunos comentarios anteriores, mezclar idiomas distintos, o, añado, ceñirse a libros publicados en un intervalo de tiempo tan concreto, es una arbitrariedad como otra, y a mí, personalmente, me hubiera gustado más una lista para los cuentos en español y otra para los de otros idiomas, pero como cada uno es amo en su casa, trataré de cumplir las indicaciones del dueño de este blog. Supongo que lo ha hecho como rabieta ingeniosa contra esa encuesta sobre las novelas de los últimos veinticinco años, y como tal deberíamos tomárnosla. En todo caso me parece una idea estupenda, porque por lo menos va a conseguir que los que no conocemos aún a tantos y tantos autores podamos ahora acercarnos a ellos. Hoy mismo me voy a pasar por mi librería a por dos o tres, atraído por los comentarios que se han hecho sobre ellos. Han aparecido títulos que casi nunca he visto en suplementos literarios, que si ya de por sí se ocupan casi en exclusiva de la novela de actualidad y promociones, cuando lo hacen del cuento suelen girar en torno a un puñado de obras que se repiten. Por eso, a pesar de todo, este debate, o lo que sea, me parece positivo para todos, sobre todo para el cuento.
Como está permitido, me voy a reservar el derecho a imaginar que voto por una lista en español. Y como mis votos no son novedosos, tampoco voy a añadir mucho a lo que otros han dicho con mucho acierto de cada obra, porque no tendría nada más original que decir, y bastante me he extendido ya, así que mis votos son para estos cinco libros (ojalá pudiera incluir cinco más, pero hay que elegir) que, como lector de literatura en general, más allá del cuento, me han hecho disfrutar:
Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, 1992, que me sigue pareciendo aún mejor que Parpadeos (muy bueno).
El aburrimiento, Lester, de Hipólito G. Navarro, 1996, delirante y genial.
Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño, 1997, un escritor de raza, mala leche inteligente.
Contrasombras, de Medardo Fraile, 1998, o la sencillez maravillosa y honda.
Ceremonias de interior, de Ignacio Ferrando, 2006, uno de los mejores que he leído últimamente.
Un saludo a todos.
Gracias, Miguel Angel, por tu trabajo:
Para no volver a equivocarme, y visto que Carver no necesita ayudas, voy a dar un voto a "Perforaciones" de Francisco Afilado (2006).
Un saludo a todos:
MANUEL GARCÍA DÍAZ
Miguel Angel,
Me gustó mucho el relato "Vaivén".
Mi lista:
Ficciones, de Borges.
Cuentos Completos, de Cortázar.
Catedral, de Carver.
Gracias.
Ops, recién caigo en lo de las fechas. Me quedo entonces con Catedral de Carver.
Disculpa.
CUENTOS DE EVA LUNA de Isabel Allende
(Sí, qué pasa, ¿algún problema? Me gustaron mucho)
EL SÍNDROME CHEJOV de Miguel Ángel Muñoz (Vale, pero es que es verdad)
GENTE QUE VINO A MI BODA de Soledad Puértolas (Flojo, pero le echado un vistazo hace poco y no me ha desagradado)
CUENTOS de Mario Benedetti (Es muy estimulante)
CUENTOS de Augusto Monterroso (Un grande, ¿no crees?)
Hola,
Aquí va mi lista:
1. El último minuto, Andrés Neuman. Me ha costado decidirme por uno de sus libros de cuentos, pero este incluye uno de mis preferidos (¿será porque yo también soy pequeña? :-), «Amor ruso» .
2. Velocidad de los jardines, Eloy Tizón. Por su belleza; porque algunos de sus párrafos no se me olvidarán en la vida.
3. Obabakoak, Bernardo Atxaga. Por su magia de kaleidoskopio.
4. Las buenas intenciones y otros cuentos, Ángel Zapata. Yo quiero un nene como Pablo, el de «Quizá una mala racha».
5. El malestar al alcance de todos, Mercedes Cebrián. Porque lo leí con una sonrisa permanente y pocas veces me he reído tan a gusto como con «Retóricos anónimos».
Un saludo, y enhorabuena por esta iniciativa.
Hola Miguel Angel, me gusta mucho tu iniciativa. Me gustan demasiado ls listas, tanto que quizás haga yo una, pero en fin, vamos a lo nuestro.
Mi lista:
1)Llamadas telefónicas: Porque Bolaño se disfraza de maestro y sin darse cuenta, quizás, se termina transofrmando de maestro y termina mezclando a Cortázar con Carver y Borges, y agregando un poco de Onetti y Rulfo y Chéjov y termina escribiendo unos cuentos maravillosos, fuertes. duros, melancólicos, donde el arte de narrar llega alto, bien alto.
Hay días donde pienso que nadie ha escrito cuentos de la misma forma que Bolaño. Hay algo en su forma de tratar las historias, que me intriga. En los cuentos siempre son dos historias, pero uno nucna sabe cuál es más interesante, cuál predomina. Posdata 1: "Putas asesinas" me encanta también, sobre todo po el cuento "Últimos atardeceres en la tierra", pero no lo elijo porque Llamadas Telefónicas es más fuerte, más potente.
2)La velocidad de las cosas: Fresán es el escritor vivo con el estilo más envidiable que puede haber. LA disgresión como el leit motiv de una obra que ojalá no se acabe nunca. Qué manera de narrar bien, qué manera de contar buenas hitorias, qué manera de demostrar que Cheever es el cuentista norteamericano más grande de todos.
3)Catedral: Carver mostrando la decadencia humana a niveles estratosféricos. Un libro que puede salvarte la vida, así se simple.
4)Ningún lugar sagrado: porque Rodrigo Rey Rosa narra con una sequedad que conmueve y por ese final de un cuento que no recuerdo su títutlo, pero que termina con un papá acostado con su hija en una cama, a la espera de que a ella le vengan las convulsiones. Notable.
5)Pájaros de América: Lorrie Moore convirtiéndose en Carver pero con un agudo sentido del humor, Lorrie como Carver y a veces, mejor que Carver. Y porque bueno, le debo a Lorrie la inspiración para escribir un cuento; le debo eso y quizás más.
Saludos.
Historia Argentina, La literatura Nazi en América, The better of McSweeney's (1) (2005) y A question for Bruno.
Olvidé incluir los requeridos comentarios:
- A question for Bruno: La limpia y sospechosamente atractiva prosa de Hemon puesta al servicio de textos breves sobre la añoranza, la guerra y la vivencia del inmigrante. Un escritor efectivo y versatil.
- The better of McSweeney's: McSweeney's es renovadora, atrevida y visionaria. Esta primera antología nos permite ver de lo que Egger y compañía son capaces de hacer y la manera como, hoy en día, su presencia influencia positivamente el panorama literario norteamericano.
-La literatura Nazi en América: Tal vez no sea un libro de relatos, pero es el mejor compilado de textos breves de Bolaño. Un libro divertido y repleto de buen humor.
-Historia Argentina: La prosa ágil de Fresán no pudo tener mejor presentación en sociedad. Los temas de su literatura comprimidos en un volumen sólido y hasta desvergonzado. Uno de los mejores narradores del panorama literario en español, que es tan dado al reencauche y la soporífera estabilidad de los mismos con las mismas.
Dicho sea de paso, yo también (como otros allá arriba) hubiera preferido que nos centráramos en libros en español. De lo contrario el espectro de opciones se vuelve inmanejable.
Superwoobinda, de Aldo Nove: porque sigue siendo mi biblia particular. 1998.
Pajaros de America, de Lorrie Moore. 1998
Un vasto y desierto paisaje, de Kjell Askildsen. 1991.
Quemando Cromo, de William Gibson. 1986.
Pastoralia, de George Saunders. 2000.
Los cinco:
1.El gran sueño del paraíso de Sam Shepard, porque como dice R.Ford "Shepard con este libro se apropió del cuento corto, como si lo hubiera inventado", superior a los maestros.
2.Las maquinarias de la noche de Abelardo Castillo, por muchos motivos pero la sola presencia de "Carpe diem" lo justifica.
3. Deshoras de Julio Cortazar, porque creo que es el único de Don Julio que entra en este período y el maestro no puede estar ausente.
4.Llamadas telefónicas de Roberto Bolaño, también podría haber puesto "Las putas asesinas", pero los cuentos de Bolaño deben estar porque fue una voz muy personal que narró vivencias muy cercanas a nuestra generación.
5. La velocidad de los jardines de Eloy Tizón, como hizo Bolaño en su momento, Eloy le da aires nuevos que refrescan la narrativa en español.
Dejo afuera a otros que incluiría en una lista más extensa o de haber formulado esta de otra manera:
- Historias desaforadas o Una magia modesta de Adolfo Bioy Casares
- Cualquiera de los votados de Carver
-Rock Springs o De mujeres con hombres de Richard Ford
Estimado Miguel Ángel, voy a cambiar el sentido de mis votos, si es que todavía hay oportunidad:
Cambio mis votos en favor de Carver y Ford, por "40 historias", de Donald Barthelme (1987), e Hijo de Jesús, de Denis Johnson (1992).
Ciao.
Dos para añadir a la lista:
"Frío de vivir" de Carlos Castán.
"El domador" de Rafael Pérez Estrada
De forma rápida y sin explicaciones:
1. Catedral -Raymond Carver -1983.
2.-La vida ausente - Ángel Zapata - 2006.
3.-Rock Springs - Richard Ford - 1987.
4.-El aburrimiento, Lester - Hipólito G. Navarro -1996.
5.-Velocidad de los jardines - Eloy Tizón - 1992.
Gracias,
Con permiso. Quizás esta idea me arroje de nuevo cerca de la literatura. Las listas tienen mucho de aburdo, de agotador, de injusto y por ello también de divertido. Yo me voy a ceñir sólo a los españoles y casi como indicaciones de lectura, si me lo permitís, y aunque de manera inevitable y por aceptación de las reglas de juego vayan a ser contabilizados los votos.
- El aburrimiento, Lester. Yo añadiría Los últimos percances, pero por si me decís que es una antología -que no lo es, sino un uorquinprogres-, me reitero en Lester. Poli, simplemente, es mucho Poli, un escalón por delante siempre.
- Cuentos del Barrio del Refugio. José María Merino es para mí el puro magisterio sin imposiciones, tengo a El viajero perdido más afinidad sentimental, pero el Refugio es sencillamente redondo.
- Los tranvías de Praga, de Antonio J. Desmonts. Un tesoro oculto, inencontrable, una maravilla, un pasen y vean en su última función.
- Las ciudades de Poniente, de Antonio Pereira. Dudaba con Picassos en el desván, pero me gusta más la portada del primero. Otro cuentista casi secreto.
- Vecinos, de Carlos Peramo. Nunca lo vi en ninguna lista o antología, así que lo pongo yo aquí.
Ahora viene una lista adicional, que si veis repetida con otro nombre es que he usado por ejemplo el de mi mujer para añadirla. Parpadeos o Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, que son demoledores ambos.
Frío de vivir, de Carlos Castán, también afilado como el hielo. Como es del BarÇa, quizás le guste que diga que ese libro es como Etoo en plena y asesina forma.
Piel de Armadillo, de Jordi Puntí, no todo va a ser Monzó ni Pamies, hombre.
El vigilante de la salamadra, de Felix J. Palma, que si hay un nuevo diluvio habrá sin duda que salvar el venco.
El que apaga la luz, de Juan Bonilla, pese a todas las trampas que a veces tienen los libros de Bonilla.
La vida ausente, de Angel Zapata. Otra redondez sin esa chalaura de los libros unitarios.
Los encuentros, de J.A. González Sainz. Si alguna vez se dijo que para aprender a escribir cuentos había que mecanografiar Los muertos, yo cambiaría a Joyce por Las últimas viviendas.
La isla de los antropólogos, de Iban Zaldua. Tengo la impresión de si me obligan a pensar en alguien que se lo pase bien escribiendo un cuento en su casa, juro que se me viene Iban Zaldua a la cabeza.
Esperando al enemigo, de Gonzalo Calcedo, porque ya lo habéis citado, a mí me valen todos, otro uorquinprogres, y sobre todo una de las mejores dedicatorias que he visto, la de Apuntes del natural -compradlo y lo leeis,je--
Muchos de esos títulos me traen una satisfacción doble, que son mis contemporáneos, o triple, a los que como yo militamos en la provincia lejana: un día le contaré a mis hijas que en una ocasión yo me senté con muchos de ellos a comer. A ellas les importará un carajo, me temo, y yo me llevaré al asilo el recuerdo.
Un abrazo para todos.
Felipe R. Navarro
Amigos:
Mañana a la noche,de vuelta en casa, espero poder actualizar casi todas las votaciones.
Perdonad el retraso y espero que continuéis con el juego de las votaciones.
Mi lista de libros:
Museo de la soledad - Carlos Castán, 2000
Parpadeos - Eloy Tizón, 2006
La geometría del amor - John Cheever, 1998
Putas asesinas - Roberto Bolaño, 2001
Tres rosas amarillas - Raymond Carver
A mí no se me ha olvidado (ni se me olvidará) tu cuento de "el hombre que continuaba los sueños", Felipe. Te lo dice un fan fatal.
Ahí van mis cinco:
- "Frío de vivir". Carlos Castán. 1997. Parafraseando a Brecht, hay escritores buenos y luego están los imprescindibles: Castán es uno de ellos. Demuestra que la sintaxis puede funcionar con la sincronía de un reloj.
- "La enciclopedia de los muertos". Danilo Kis. 1984. Ídem que Castán en cuánto a lo de imprescindible. Aunque prefiero "Una tumba para Boris Dadidovich", por cuestión cronológica elijo éste. El cerebro de Borges y la seriedad centroeuropea aliados a la humanidad mediterránea. Un simple apunte: un yugoslavo que escribe en su lengua nativa y a los cuatro años es traducido al inglés por Joseph Brodsky algo debe tener.
- "Los girasoles ciegos". Alberto Méndez. 2004. Desde que leí a Rulfo, ningún libro me ha conmovido como éste, en especial el relato del niño.
- "El fragor del agua". José Giménez Corbatón. 1990. Porque el mundo rural puede ser tan literario (o más) que el urbano.
- "Cuentos". Augusto Monterroso. 1983. No tengo muy claro que se ajuste del todo a las normas de la convocatoria, pero como Monterroso tampoco se ajustaba a ninguna norma...
Coincido con Matías en que es una alegría verte las orejas, Felipe, y en que todos estamos esperando nuevos cuentos tuyos.
Veo que tu blog se ha convertido en un lugar de encuentros para los que participamos y nos gusta el relato. Mi más sincera enhorabuena y mi ánimo para que sigas trabajando en este blog (estoy seguro). No quería dejar de intervenir en este proyecto tuyo tan encomiable para seleccionar el mejor libro de relatos publicado. Es importante que los lectores de relatos tengan referencias fidedignas y que puedan leer buenos relatos. Supongo que la mayoría no puede estar muy equivocada. Luego gustarán o no. Pero lo que no es justo es que haya editores empeñados en hacer pasar por relato lo que no lo es. Así que bueno, ahí va mi selección (advierto que mis gustos son un tanto provincianos -visto lo visto- y voy a limitar mi selección -solo pueden ser cinco, perdón a los demás- a autores modernos que publican en castellano\catalán, contemporáneos y no consagrados -al menos no consagrados al nivel de Cortázar, Carver, etc...).
Ahí van:
El porqué de las cosas - Quim Monzó
Las interioridades - Félix Palma
Animales tristes - Jordi Puntí
Los aéreos - Luis Magrinyá
El peso en gramos de los colibríes - Gonzalo Calcedo
Un abrazo
Ignacio
Mi muy querido Miguel Ángel:
Te agradezco mucho, en primer lugar, la invitación a participar en esta iniciativa de “El síndrome Chéjov”. Y te digo también que la idea me parece acertada, en la medida en que contribuye a que se visualice una fuerza de oposición activa, decidida y enérgica, frente a los cambalaches, las arbitrariedades y los tejemanejes de la Institución literaria, ya muy discutible por sí misma, y hoy en día abiertamente rehén -como todos sabemos de sobra- de los grupos financieros y de poder que controlan mucho más (ojalá fuera sólo eso) que un mero “hit parade” de autores.
Aun así, sé que entenderás que no me sume a las votaciones; pues desde mi compromiso en la lucha anticapitalista no puedo aceptar el “código” mismo que subyace a este tipo de prácticas. Pertenece a la tradición histórica del socialismo la lucha por una sociedad basada en la cooperación -y no en la competición-, y por valores comunitarios que excluyen, necesariamente, el culto narcisista a los “mejores” o la devoción masoquista por “los más fuertes”. No veo necesidad ninguna de trasladar una práctica como la competencia también al terreno del arte (salvo quizá para los grupos editoriales que compiten entre ellos por los beneficios). Y sí pienso que haría mucha falta, en cambio, una nueva concepción y una nueva práctica de la escritura, basadas en valores cooperativos, emancipadores, igualitarios y -sobre todo- fraternos.
Sé, desde luego, que no hay una posición fácil en estas materias. Y me consta, incluso, que la que expreso aquí podría ofrecer más de un flanco a la crítica. Por eso no dudo ni por instante de que tu iniciativa está inspirada por la mejor voluntad; como tampoco me parece -lo decía al principio- que sea exactamente “desacertada”.
Me resisto, con todo, a establecer algún tipo de jerarquías o exclusiones entre trabajos y obras que habrían de ser, en principio, recibidos como modestas aportaciones a la expresión de un tiempo indigente, como lo es el nuestro… y que -por más que cada artista ponga individualmente a contribución su pasión y su esfuerzo- no habrían podido nacer de otro suelo que del trabajo, el dolor, la sensibilidad y la experiencia comunes a todos.
Creo, incluso, que en este territorio cada persona anónima hace su aportación irrepetible, ya sea artista o no. Creo en el comunismo del genio. Creo en el “genio” de las sociedades, de las generaciones, de las épocas, no en la ridícula arrogancia del ego burgués. Y soy contrario, en suma, a establecer un Estado Mayor del cuento... donde personalmente no concibo otra opción que una ardiente asamblea de iguales.
Un abrazo bien fuerte.
Ángel.
Estimado Miguel Ángel Muñoz:
Ahí va mi lista de preferencias:
"El silencio del patinador", Juan Manuel de Prada, 1995
"Los oscuros", Luis G. Martín, 1990
"Perros verdes", Agustín Cerezales, 1989
"Agujeros negros", Lázaro Covadlo, 1997
"Sangre y agua", Patrick McGrath, 1988
Necesariamente, una lista tan corta incurre en la injusticia y en la arbitrariedad. De ser más amplia hubiera metido, por ejemplo, "Cazadores en la nieve", de Tobias Wolff, 1981, o "Un millón de vacas", de Manuel Rivas, 1990, o "Última sopa de rabo de la tertulia España", de Juan Miñana, 1992, o los libros de Cristina Grande y un largo etcétera...
La iniciativa es, en todo caso, muy interesante.
Un cordial saludo,
Manuel Moyano
Querido Miguel Ángel, mis libros:
-Historias de Famas y Cronopios, Cortázar.
-El frío de vivir, Carlos Castán
-Velocidad de los jardines, Eloy Tizón
-El bar del fondo del mar, Steffano Benni
Es verdad, querido Ángel, que no es fácil establecer una posición en esta materia del arte como obra y experiencia común, puesto que las artimañas del amo para obligarnos a la lucha y la competencia son muchas, y nos dejan poco espacio para movernos y respirar la fraternidad que nos debe unir. Es por esto que me siento en comunión contigo.
He querido ver esta iniciativa de Miguel Ángel, no obstante -y espero que como la mayoría de los que hemos votado aquí ya-, no como una lamada a la competición entre artistas, sino como puesta en común de aquella obra escrita que nos ha emocionado. Quizá no sea cierto.
En cualquier caso, considero tu aportación más que necesaria, y te animo a que sigas diciendo las cosas claras, como son. Pues, como dijo Brecht, en unos términos que también suenan competitivos, pero que no deben serlo: "Hay hombres que luchan un dia y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."
Un abrazo,
Enhorabuena por la iniciativa, Miguel Ángel. Aquí van mis cinco preferencias:
–Deshoras – Julio Cortázar – 1982
–Perros verdes – Agustín Cerezales – 1989.
–Extravíos – Manuel Longares –1999
–Flores de plomo – Juan Eduardo Zúñiga – 1999
–Parpadeos – Eloy Tizón –2006
Saludos para todos/as.
Mi selección:
"Una casa para siempre", de Enrique Vila Matas (1988)
"Velocidad de los jardines", de Eloy Tizón (1992)
"Frío de vivir", Carlos Castán (1997)
"La madurez de las nubes", Gonzalo Calcedo (1999)
"Los tigres albinos", de Hipólito G. Navarro (2000)
1. Los nuevos inquisidores, de Javier Tomeo.
2. La velocidad de las cosas, de Rodrigo Fresán. (Aunque no termino de decidir si es una novela).
3. Cuentos completos, Onetti.
4. Delito por bailar el Cha-cha-cha, de Guillermo Cabrera Infante.
5. Cosas que deberías saber, de A.M. Homes
6. Secreciones, excreciones y desatinos, de Rubem Fonseca
7. Cuentos completos, Flannery O´Connor.
Hola Miguel Ángel, quiero dejarte un saludo y la enhorabuena por esta reunión de voces. He estado pensando en los libros de relatos que me han impactado en los últimos tiempos y a pesar de haberme gustado tanto como para votar ahora por ellos, ninguno me causó un efecto tan fuerte como “Incendios”, de David Means. Sólo quiero compartir mi entusiasmo. Se publicó en el 2000 originalmente, Mondadori sacó su versión en español en 2006. Admiro su estilo impecable pero sobre todo, el ritmo de la trama, la facilidad con la que baraja cada espacio temporal, la precisión con que encaja piezas que aparentemente no están relacionadas. Destacaría cuatro relatos, y ésto es difícil, "Incidente en la vía férrea, agosto de 1995", “Lo que hicieron”, "Coito" y “El cazador de gestos”. Por los recursos empleados y la exquisita manera de utilizarlos. La crítica dijo de estos relatos “son de una belleza que hiere”, y estoy de acuerdo. Un abrazo.
Mi lista:
Catedral. Raymond Carver 1983. El libro de un maestro que aprendió de otro maestro: Chejov.
Velocidad de los jardines. Eloy Tizón 1992. Lírico, excesivo, raro, vertiginoso y equilibrado, precioso.
La chica del pelo raro. David Foster Wallace 1989.
Agujeros negros. Lázaro Covadlo 1997
El que apaga la luz. Juan Bonilla 1994
No he leido todos los de la lista. Cuando termino de leer un cuento y me tiemblan las manos, solo entonces, doblo la esquina de la hoja con cuidado, y para siempre.
Hay pocas hojas dobladas y nunca he doblado libros enteros, solo cuentos. No se si vale, pero son estos:
"Cazadores en la nieve", Tobias Wolf
"El aburrimiento Lester", Hipolito G. Navarro
"Beldvedere", Angel Zapata, "La partida" Angel Zapata, "La Borghese" de Eloy Tizón, "cómo" de Lorrie Moore, "En lo alto para siempre" de Foster Wallance. "La casa de Chef" de Caver. "contrasombras" Merardo Fraile.
Siento no ajustarme del todo a lo que se pide. Y gracias amigos, por facilitarme el trabajo.
E. Cano: En el no va más de la dificultad, planteas relatos. He optado por elegir los libros de los cinco primeros relatos mencionados por tí, sin repetir autor.
"El porqué de las cosas" de Quim Monzó por la incorporación de los hallazgos del cómic al relato breve y por el tono surrealista de la obra.
Hola, Miguel Ángel. Me parece muy loable tu proyecto de ranking, y creo que dará lugar a interesantes reflexiones y que en cualquier caso al menos estamos haciendo hablar de libros de cuentos.
Pero me gustaría relativizar un poco. La mayoría de tus lectores son cuentistas, españoles y de determinados círculos y aficiones. Y esto hace que el resultado sea parcial. Es lo que explica que Ángel Zapata esté por encima de Donald Barthelme, o Ignacio Ferrando por encima de Merino, Tabucchi o (por nombrar algunos que no están) Dino Buzzati o Kjell Askildsen.
Teniendo esto en cuenta, me parece una muy buena toma de pulso a la opinión de los cuentistas patrios.
Pero Buzzatti es de los 70, en fin..... Y Flannery O'Connor es de los años 40? Cuentan las reediciones?
Eso sólo explica, querido Juan Manuel, que gustan más. Y gustan más a la gente que ha leído mucho cuento (en la lista hay de todo, como ves, cada uno es de su padre, su madre y sus lecturas). Debo decirte que el comentario me parece bastante desacertado, ya que podrías haber expuesto ese mismo matiz –locales vs consagrados u otro tipo de denominaciones baladí- sin dar nombres (porque dar nombres, los dos que has dado, eso implica, necesariamente, enmendar la plana al trabajo de dos compañeros; que por cierto no son mindundis que acaban de empezar ahora). Parece más una cierta animadversión, un agravio comparativo un poco pobre. Espero que me saques de dudas y que no te tomes a mal esto que te digo. Aunque ya que estamos con dar nombres, si Merino no ha llegado a un estadio de más votos (y lo de votar cada vez me va pareciendo más inadecuado, vaya por delante, porque los libros de cuentos me parecen más complicados de “evaluar” que otro tipo de manifestaciones, y si son buenos, mucho más, porque no hay cosa más distinta que un buen libro de cuentos y otro) será por algo. Merino no es un mal cuentista (incluso tiene momentos excelentes y algunos cuentos muy válidos), pero ya que has establecido comparaciones cuestionables, la realidad está ahí. ¿Que sea respetado por la Madre Institución Literaria debería ser moneda de pago para que estuviera entre los primeros puestos? Mi comentario va sin acritud, con la mano tendida (prometido), pero es que hay ciertas cosas (o ciertos comentarios desafortunados, perdona que te lo diga) que no me caben en la cabeza.
Amigo MC, tanto Zapata como Ferrando me parecen dos buenos autores, y de ambos he leído sus libros de ficción. Pero tu propio razonamiento (sin acritud, pero un tanto ofendido) demuestra que aquí no somos imparciales. Hemos leído mucho cuento, pero no nos hemos despegado de ellos. Con mi intervención quería decir que si establecieramos un jurado distanciado, o internacional, o un jurado que evalue estos libros dentro de cien años, probablemente los resultados serían muy distintos. Y no creo que señalando esto esté enmendando la plana a ningún compañero, porque cualquiera que haya apuntado cinco libros sabe que ésta es una forma de evaluar limitada, y que la estadística está sometida a muchas variables.
Siendo así, mis disculpas por lo encendido (aunque insisto que mejor no poner nombres por quien se pueda molestar). Lo que yo no sé es qué es un jurado imparcial cuando se habla de literatura, y tampoco si el resultado se parecería o mediaría un continente de este. Quiero decir que desapegarse de los libros de cuentos que uno ama, no sé, yo creo que sería contraproducente. Insisto: dos buenos libros de cuentos pueden ser la cosa más distinta del mundo, y por tanto, creo que la evaluación imparcial sería imposible. No creo que ni de hecho tuviera que existir una evaluación, lógica de los mejores, carrera por el primer puesto, etc.
Abrazos
Mi voto para los siguientes:
-La vida ausente (Zapata, 2006)
-Velocidad de los jardines (Tizón, 1992)
-Parpadeos (Tizón, 2006)
-Ceremonias de interior (Ferrando, 2006)
-El síndrome Chéjov (Muñoz,2006)
Un abrazo,
Marta
Hola a todos:
Ahí van mis votos. El trío de ases lo tengo claro: Frío de vivir, Velocidad de los jardines y El aburrimiento, Lester. Añado un par de debilidades: Historias de hombres casados, de Marcelo Birmaje, y una rareza titulada Eres una bestia, Viskovitz, de Alessandro Boffa, una gozada compuesta de relatos protagonizados exclusivamente por animales.
Un saludo breve : )
Félix
Ahora que MC y yo habíamos reconciliado nuestras opiniones, creo que voy a encender de nuevo la llama de la polémica. Y es que MC me dice que no diga nombres, para no molestar. Y sin embargo, creo que esto trata precisamente de dar nombres, de mojarse.
Concretaré sin ambages lo que intentaba decir en una comentario anterior. En esta lista hay una serie de nombres que no estarían de no ser porque los que la realizamos no somos imparciales y nos falta la perspectiva de la distancia y el tiempo.
Creo que algunos de los pesos ligeros de la lista son: Ignacio Ferrando, Ángel Zapata, Víctor García Antón, Andrés Neuman o el propio Miguel Ángel Muñoz (lo siento Miguel Ángel, me caes genial). No quiero decir con esto que sean malos autores. Todos ellos son buenos autores con muchas posibilidades (menos Neuman, que es un bluf), pero que aún no han hecho sino comenzar a gestar una obra, y que tendrán que decir mucho más para hacerse meritorios de una obra digna de estar entre las mejores del mundo en los últimos 30 años.
Pero por si alguien me acusa de erradicar de la lista a los autores nacionales, diré unos cuantos que en mi opinión sí tienen obras de peso: Juan Bonilla, Eloy Tizón o Medardo Fraile.
Lo siento, de verdad que no es mi intención meter el dedo en el ojo a nadie. Pero creo que tenemos que ser serios y tomar perspectiva más allá de los amiguismos.
(MC, argumentos hay para estas opiniones, y si este fuera el lugar te destriparía cualquiera de las obras de los mencionados para apuntar sus virtudes y limitaciones. Pero no es el lugar. Y creo que el juicio crítico de cada cual bastará a muchos para compartir mi opinión)
- "Catedral" de Raymond Carver.
- "Trilogía de Nueva York" de Paul Auster.
- "Bajo el sol jaguar" de Italo Calvino. Tres relatos sobre tres sentidos: el olfato, el paladar y el oído.
- "Relatos" de Gonzalo Suárez.
- "Cuentos de Eva Luna" de Isabel Allende.
Para encender la llama de la polémica hay que sostener unos argumentos de peso que, en este caso, me parece que son inexistentes. Primeramente porque la polémica que sirves tiene un grave error de base, esto es: si no he entendido mal, lo que tú abogas por juzgar es una carrera literaria de años y número de obras, cuando lo que aquí se está juzgando es la calidad de la obra individual, el libro de cuentos como entidad artística. En esta lista hay tanto nombres que no deberían estar como nombres que se han ganado por derecho propio un puesto indiscutible (que, en esencia, por mucho que pueda joder, los puestos de más votos no tienen mucho que ver con afinidades emocionales, artísticas e ideológicas respecto al relato, simplemente son, hablando en plata, libros cojonudos). De los otros autores que, a tu parecer, no merecen un puesto (posición idiota y término inadecuado, al menos yo lo veo así) no voy a comentar nada. Ellos mismos pueden entrar aquí y rebatirte gustosamente (insisto: aquí no se está jugando una carrera literaria ni un merecimiento ganado a pulso, sino el simple y llano (no es poco) reconocimiento de una obra particular, el libro de cuentos, que tienes a porrillo). Por esa regla que propones habría que quitar al setenta por ciento de los autores de la lista, en tanto no son “visibles” y con obras de peso (contando con que te refieras al número de obras, que es lo que has dado a entender). Ahora bien, y ya particularizando, si te lanzas a decir que la obra, por ejemplo, de Ángel Zapata acaba de empezar a gestarse es que, básicamente, no tienes la menor idea de lo que hablas. Así de sencillo. Sólo menciono a este autor porque es el primer error gravísimo en el que concurres, por gratuito y por abundar en un orden flagrante de desconocimiento (otra cosa es que no te guste su obra, territorio en el que no puede reflexionar nadie salvo tú). La cantidad de años que Ángel lleva teorizando en torno al cuento y elaborando un hueco de combate y revolución frente a la literatura comercialmente correcta, el síndrome del novelista petardo y demás construcciones de dominio que los cuentistas tenemos que aguantar día sí día también, es innumerable. Segundo (y ya desde una posición personal, porque lo que he sostenido antes no hay quien lo discuta): “La vida ausente” es un pedazo de libro de cuentos, como no se veía en tiempo. Déjame que dude, para seguir, esa autoridad intelectual para “destripar” virtudes y limitaciones. Ese “tendrán qué” por el que abogas sólo obedece a una posición particular, en contraste con los muchos otros pareceres que han recaído aquí. Es, cuanto menos, dudosa tu autoridad para pontificar. LO digo con la mano tendida (ya somos mayorcitos para discutir por tonterías), pero no me fío. Me parece notar una animadversión pobre. Seguramente esté equivocado, pero mis lecturas cuentísticas de años me dicen que no.
Se trata de votar, no de criticar a quién o qué votan los demás. No nos tomemos libertades que no nos corresponden, como hacen esas familias fastidiosas que van de visita, a tomar café, y acaban quedándose varios días en casa del anfitrión.
1. La vida ausente. Zapata
2. El último minuto. Neuman.
3. El síndrome chéjov. Muñoz.
4. Amor del bueno. G. Antón.
5. Ceremonias de interior. Ferrando
Estoy completamente de acuerdo con Mc, yo no he leído a Ferrando, pero sí a García Antón (que me sorprendió), Neuman (gustosa lectura) y a Zapata (innegable autor)
Me parece que la "polémica" (por cierto, poco argumentada) de Juan Manuel Gaspar está dictada por el resentimiento,pero no puedo asegurarlo, claro. Lo que sí no creo,como dice MC, es que lo de los "consagrados" sea argumento suficiente para descartar a los jóvenes o actuales, muchos "consagrados" tampoco fueron comprendidos en su época. Amigo Juan Carlos, creo que no hay que impresionarse por las discusiones, siempre que nos respetemos.
Antonietta S.
Hola, soy D. M.
Miguel Ángel Muñoz:
Enhorabuena, por esto que haces.
Estos son mis votos:
- Ceremonias de interior(I. Ferrando)por su perfección técnica.
- Amor del bueno (Victor García)por su originalidad y actualidad temática.
- Catedral (R. Carver) por razones obvias.
- Noctámbulos (Cristina Cerrada) por su acertada renovación del realismo sucio.
- La vida ausente (Angel Zapata) por el virtuosismo.
Estimada Antonieta:
Creo que me has entendido mal. Dios me libre de querer decir que los "consagrados" (¿quién puñetas santifica y decreta cuándo alguien es consagrado y cuándo no? Esa gente se hace pesada) valen más que los que empiezan (por la parte que me toca, yo soy de los segundos, y si alguien valorara a unos mejor que otros por una simple cuestión de veteranía me parecería mal). Como ya dije, aquí no se está juzgando una "personalidad", una autoridad intelectual en torno al cuento o un número de años juntando la a con la b. Aquí se juzgan libros. Y alguien puede gestar una obra de arte absoluta a los veinte, a los treinta y a los ochenta, si se da el caso. Yo con lo de "nombres que no merecerían estar" lo digo (siempre desde mi opinión, y sin usar términos tan molestos como "pesos ligeros") porque me parece que hay algunos libros bastante malos en la lista. Pero es una opinión humana, y eso siempre está sometido al gusto. Yo no me puedo desapegar de mis gustos ("tengo el gusto estropeado", que se suele decir), pero sí puedo abogar porque no se hagan cierto tipo de juicios injustos, como ha pasado antes. Me parece que hay que tener un poquito de humildad con ciertas cosas.
Respecto de las últimas dos votaciones, para que no se diga que no coinciden luego las sumas de los votos, recuerdo por enésima vez que no se vote con anónimos o con iniciales que no correspondan a un seudónimo bloguero con página web. De otra manera, por simple respeto a las normas convenidas, no puedo contabilizar los votos. Gracias, aunque dudo de que se me haga caso.
Sabio inciso el de Juan Carlos, pero como soy un necio, lo desoigo y me dejo llevar por las ganas. Hay dos cosas, en lo que dice J. M. Gaspar, que me parecen muy acertadas: que en cualquier caso (incluido cualquier error por exceso o defecto), gracias a esta iniciativa estamos hablando de libros de cuentos, de cuentistas, y del cuento mismo (¿por qué circunscribirlo todo a la mera votación, si el propio anfitrión será el primer agradecido por el debate?), lo que ya de por sí es una hazaña, visto lo visto en el mundillo; y en segundo lugar, que los nombres están ahí para señalarlos, para comentar su trabajo, y cada uno ha de expresar su opinión. Se suele nombrar a los autores cuando se les elogia, y generalizar con muchos rodeos cuando se les critica. Es cierto, y por eso seré siempre el primero en valorar a quien se moja. Pero cuando uno hunde el pie en la corriente y se expone, corre el riesgo de calar la ropa y que le veamos las vergüenzas. Audaz, puede, pero espero que consecuente y abierto a la disensión. Y es que creo que el autor de esos comentarios ha incurrido en una serie de errores de bulto.
En efecto, todo esto es parcial, y, al menos yo, me lo tomo como un juego, un guiño, una adorable excusa, para compartir algo que nos emociona (bueno, y como una impagable fuente de títulos para esquilmar a partir del lunes las bibliotecas). No hay que darle demasiadas vueltas. No sé si J. M. G. se ha parado a pensar que Isabel Allende (¿no hay urticaria por eso?) también ha quedado por encima de Buzzati, y hasta le ha sacado una versta de ventaja al propio Antón Chéjov, pero es que, a pesar de que tanta gente no se haya tomado la molestia de leer las indicaciones previas, estábamos hablando de libros de cuentos de los últimos cinco lustros.
No me considero dentro de ningún círculo, y cuando me acerqué a su trabajo, no conocía de nada a ninguno de los autores de los libros que me dejaron huella en su día y que señalé aquí en mis cinco arbitrariedades. Simplemente, creo que he hecho lo mismo que muchos otros, no entrar a establecer supremacías, jerarquías y vanos criterios absolutos, sino recordar lecturas encendidas, o como mucho mejor ha escrito E. Cano, rescatar de la memoria esas ocasiones en las que termino de leer un cuento y me tiemblan las manos, cuando solo entonces, doblo la esquina de la hoja con cuidado, y para siempre. Por lo tanto, entrar a valorar en términos de “merecimiento” la presencia o no de unos u otros libros, y mucho peor, enjuiciar la trayectoria de sus autores por unos cajones arriba o abajo en el podio, me parece, cuanto menos, una solemne tontería, o una tontería solemne, mejor dicho.
La imparcialidad en el arte es una falacia. Estamos tan sumidos en ese espeso alquitrán de lo académico, de lo políticamente correcto, de la espantosa distancia racional, que hemos olvidado la potencia y la magia terrible de este océano: amar u odiar apasionadamente nuestras peculiares, intransferibles y arbitrarias visiones de la belleza. Disponer una jerarquía vertical en el arte literario no es más que alzar otra inútil Torre de Babel. La cualidad de la verdadera literatura es horizontal, y se extiende por el paisaje como ríos que buscan su cauce de mil formas imprevisibles (qué cierto lo que dice MC, aunque por rebatir entre al trapo con algún desliz –o arbitrariedad- parecido al de su oponente dialéctico, pero qué hermoso y cierto eso de que no hay cosa más distinta que un buen libro de cuentos y otro), que forman lagos silentes o cascadas atronadoras según la orografía, según el lector.
En fin, puestos a mojarse el culo y quedarse con él al aire, yo también meteré la pata y diré, también sin ambages, que:
-Lo de “pesos ligeros” (“de andar por casa”, leí una vez) tiene bastante mala leche. Seguramente no es el mejor de los últimos veinticinco años, pero Víctor García Antón, con su primer (brillantísimo, más allá del debut) libro de relatos Amor del bueno se atrevió a darle la vuelta a muchas de las apuestas hechas por los grandes autores de la última década, volcando en sus relatos más honestidad, humor y audacia de la que casi siempre nos escatiman otros “consagrados”. Que no haya tenido más repercusión sólo se debe a la mala distribución de su “editorial”, y acaso esto tampoco importe, porque un autor honesto sólo se debe a su vocación, si no quiere venderse demasiado pronto a la corriente general.
-Decir una verdad como un templo, al señalar a Medardo Fraile como ¿“peso pesado”? del cuento, para luego bajarle unas cuantas libras al más lúcido de sus “herederos”, si se me permite la expresión, Ángel Zapata, que no sólo ha sabido captar la raíz soterrada del aparente realismo de Fraile (¿pero de verdad se ha leído usted el prólogo a Escritura y verdad o el estudio de El vacío y el centro?), sino que la ha mantenido viva, de alguna manera, en ese surrealismo inconformista y feraz (con “a”, no hay errata, es un púgil feroz, pero sobre todo, fértil, que no pelea por su ego de escritorzuelo sino por lo que para él es la verdad trascendente del cuento), me parece, como mínimo, una incongruencia insostenible.
-De Ignacio Ferrando no puedo opinar porque no he leído aún sus libros, pero hasta del propio Andrés Neuman, quien dudo haya tenido que padecer de nadie un libelo tan crispado y sin concesiones (una colleja, en realidad, para ponerse las pilas) como el que en su día dediqué a Alumbramiento, me parece cruento hacer un resumen tan parco como ese. Un “bluf” no escribe El último minuto, por ejemplo.
En definitiva, no sé si estaría o no lejos de su intención el “meter el dedo en el ojo a nadie”. Tampoco en la mía. Pero qué miedo me da cada vez que alguien viene con piel de cordero y las garras afiladas. Me recuerda a cierto pseudo-anónimo en mi bitácora que vino con cajas destempladas “por mi bien”. Y bien, muy bien, iba la cosa mientras J. M. G. trataba de relativizar y cuestionar todo esto, de ponderar entre las influencias de cada quien, los incendios recientes, y la reposada voz del tiempo, que nos pondrá a todos en nuestro sitio. Pero ya que se ha mojado, espero que admita que me hunda también en la corriente, aunque sea metiendo la pata con mis arrebatos de bocazas. Ya me vais conociendo a base de padecerme.
Disculpas a todos, a quien no lo necesita por defender sus libros (todo lo personal aparte) y sobre todo a Miguel Ángel, por el tiempo robado, por no cerrar el pico, y entrar en esta barahúnda (palabra para apadrinar en la Escuela de Escritores ¿no?) en el salón de tu casa. No he querido entrar a valorar tu libro, para que no huela a oportunismo adulador, y porque para eso habrá otro momento y, sobre todo, otro lugar.
Todo esto me recuerda a algo sobre lo que he estado pensando últimamente: escribir un buen cuento es mucho más difícil que escribir un capítulo de una novela, pero leer bien un cuento también requiere una implicación, un esfuerzo, que, en la novela, nos viene masticado e impelido por toda la inercia anterior. Me pregunto hasta qué punto leen bien los que dicen leer mucho cuento.
Un abrazo a todos sin excepción.
Me pajece una faena que no hashan extendido la votasión otros veintisinco años atjás en el tiempo. Siguen con el maldito jeloj atado al cuello...
Mi Lista:
-Catedral, Raymond Carver.
-La velocidad de las cosas,Rodrigo Fresán.
-Llamadas telefonicas,Roberto Bolaño.
-El emperador del aire, Ethan Canin.
-Los boys, Junot Díaz.
Saludos
Sí, claro, Carver. Sí, claro, Ford. Pero, uhm, yo también me sumo a la lista de libros imperfectos. Porque, vaya, me parece más estimulante. Y a los dos grandes, los dejaremos en votos simbólicos, pues vaya, no necesitan de nuestros votos, sinceramente.
Así que -sin orden ni concierto- me decido por los siguientes:
-"Mama Leone". Miljenko Jergovic.
- "Laúd y cicatrices". Danilo Kîs.
-"Llamadas telefónicas". Roberto Bolaño.
-"En jardines ajenos". Peter Stamm.
-"Viaje de invierno". Charles Baxter.
- "La última noche". James Slater.
-El perquè de tot plegat". Quim Monzó.
- "Siempre es medianoche". Haneif Kureishi.
-"Suicidios ejemplares". Enrique Vila-Matas.
Y, bueno, tal vez mañana hubiera salido otra lista, o tal vez hace una hora otra, pero hay que decidirse, y yep, me voy que Barcelona está que arde con tanta finlandesa rubia suelta, y alemana y danesa, y sueca y eslovaca; así que como Vds. comprenderán... y apago el ordenador, claro-
ciao! amiguitos `relateros`.
Ah, y contra la opinión general, miren, lo siento mucho, pero el libro de Tizón no es que haya envejecido, es que ahora se revela con toda su impostura, visto con el tiempo resulta igual que esas escopetas de feria, que parece que vayan a disparar recto y siempre disparan torcido (aún cuando se mantenga la sensación -errónea- de precisión). Aunque, sí, tiene un relato magistral, todos Vds. sabrán de cuál se trata, sí, el instituto, y la chica, y.. pero, el resto, buf! Qué pesadez, pobres árboles, demonios, qué culpa tienen.
MC: creo que no me has entendido, precísamente te apoyo porque te niegas a servirte del varemo de los "consagrados"; en cambio creo que Gaspar sí que parece llevarse por semejante criterio, de ahí que me parezca (no digo que sea así) que hay resentimiento en sus palabras.
Antonietta S.
Miguel Ángel:
Si yo no tengo blog ni página web ¿entonces no puedo votar? no era lo que decía las instrucciones. A menos que lo de "anónimo" se refiriera a las iniciales. En todo caso he visto muchas iniciales, no entiendo nada.
Un abrazo
D. M.
Curioso eso que dices, de Monfort. Más o menos voy por la quinta relectura de Velocidad de los Jardines y cada vez lo noto más preciso. ¿No será simplemente que lo has leído mal o que es un libro que no va con tus formas de lectura? Lo de "pesado" se te puede pasar porque no es un libro fácil (lo que es de agradecer), pero lo de "poco preciso", eso ya es de ida de pelota.
Saludos
Amigo/a D.M.:
No hace falta tener página web o blog, pero es el único caso en que se admiten iniciales o pseudónimos. En caso contrario, debe ir firmado con un nombre. Como dices, los casos en que se ha firmado con iniciales no han sido contabilizados, de encontrarse en el caso descrito.
Un abrazo.
Eh, que a mí lo de debatir me parece estupendo... Por cierto, ya me gustaría a mí decirle cuatro cositas a Isabel Allende.
Querido Miguel Ángel, llego casi al final, pero no quería de dejar de participar en esta iniciativa y de felicitarte. Has conseguido que charlemos y compartamos experiencias y lecturas unos cuantos amantes del cuento, que no es poco.
Muy de acuerdo, Ángel Zapata, con tus palabras comprometidas y acertadas, como siempre. Esto no puede ser una competición, claro. La literatura es otra cosa. Porque, además, los relatos que nos han maravillado o cambiando, forman parte de nuestra experiencia, un continuo entremezclado difícil de jerarquizar. Y bueno, porque los buenos libros nacen siempre de otros libros.
Me quedo pues, más allá de la lista de resultados, con la puesta en común, con las más de cien entradas, y las propuestas y comentarios del buen número de libros que no conocía y ya tengo ganas de leer. Gracias por todas ellas.
Para poner algo también de mi parte, doy un par de títulos estupendos que aún no han sido citados: “Cuentos de X, Y y Z”, de FM, 1997, unos relatos descreídos a lo Monzó, esquemáticos, afilados al máximo, eficaces. Y “El último libro de Sergi Pàmies”, 2000. Para mí de lo mejor de Pàmies. Con cuentos como “El precio”, “La bestia” o “La máquina de hacer cosquillas” absolutamente deliciosos.
Un abrazo a todos,
Víctor.
Estimado Miguel Ángel, espero aún estar a tiempo para la votación. Ahí va:
-Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño.
-Catedral, de Raymond Carver.
-Música de cañerías, de Charles Bukowski.
-Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez.
-Fantasmas, de Chuck Palahniuk (aunque digan que es una novela, se trata de un bien armonizado conjunto de cuentos. "Guts" es fabuloso).
Y de refilón: Suicidos ejemplares, del buen Vila-Matas.
Un abrazo. Dejo mis blogs:
www.muniecasrusas.blogspot.com
www.valijadeescritor.blogspot.com
Un abrazo
La conclusión a la que llego es que el mundo es muy grande, tengo mucha suerte de ser aficionado a la lectura de relatos y me quedan muchos libros buenos por leer, casi todos los que han aparecido en la lista. Voy a votar a cinco autores (cinco libros excelentes) que comparten la irrisoria cualidad de que he hablado con ellos en algún momento). Quedan fuera, por tanto, los millones con los que nunca he hablado y nunca hablaré. Pero me queda la suerte de leerlos en el futuro:
-"El aburrimiento, Lester" de Hipolito G. Navarro.
-"Las mudanzas", de Juan Luis Romero Peche.
-"Los observatorios" de José Eduardo Tornay.
-"La hora del loco", de Federico Fuertes.
-"Literatura de competición", de José Villalva.
Todos ellos incluyen algun relato que te puede salvar la vida, o un rato. Enhorabuena por la idea. Veo que somos muchos más los que seguimos el blog de lo que creía.
José María Ojeda
Como en los planes de estudio de la EGB, empezaré por el estudio de los lejanos baobabs y los ornitorrincos y acabaré citando a las margaritas y las lagartijas que todos hemos visto a nuestro alrededor, lo que servirá de paso para reivindicar la literatura que se hace en el olvidado Campo de Gibraltar.
Catedral-Raymon Carver (no tengo nada contra Tizón pero sí mucho a favor de Carver).
Patricia Highsmith–Sirenas en un campo de golf
El aburrimiento, Lester–Don Hipólito Navarro
La hora del loco–Federico Fuertes Guzmán
Los observatorios-J.Eduardo Tornay
Gracias
Lola V.
Miguel Ángel: esto no tiene que ver nada con las votaciones. En mi blog, en la entrada Ludoliteratura, te hago una invitación para participar en un juego-cadena literario. Oye, no te sientas obligado, eh...
Hombre, Víctor, ¡por fin!
Sólo quiero añadir algo, ahora que la fiesta se acaba... creo que, en resumen, podemos decir que esta iniciativa ha resultado útil para muchas personas, y acaso para el cuento. Con eso el anfitrión ya puede sentirse satisfecho, y los demás agradecidos.
pd: se han dicho cosas muy lúcidas en esta taberna, y otras que no hay por dónde pillarlas. Ese penúltimo parrafito sobre Tizón me parece típico de quien, como dice Fraile, no piensa lo que dice. O bien porque simula a sabiendas para darse publicidad, o bien porque, literalmente, no se ha parado a meditar.
¿Quién quiere el esparto lechoso de una finlandesa habiendo olivares de bronce en este amado Mediterráneo... ?
re-pd: deberíamos hacer ahora una lista con todos los nuevos libros que vamos a catar... Gracias, M.A.
Hola, llego un poco tarde, pero a tiempo, creo...
he leído por la lista y echo uno en falta que me gustaría que estuviese,
-Pecados sin cuento, de Richard Ford, es el penúltimo libro de relatos que he leído, lo empecé después de leer el día de la independencia. Este me gustó tanto que quise repetir con el mismo autor, creyendo que se trataba también de una novela. Fue divertido, porque ya iba por el tercer o cuarto relato tratando de buscarle conexión con lo leído en los anteriores cuando alguien me preguntó de qué se trataba...cuando quise explicarlo me di cuenta de que estaba leyendo relatos diferentes.
Hace como cuatro veranos que lo leí, y todavía recuerdo como conseguía crear una atmósfera alrededor de cada relato en el que te veías envuelta, quisieras o no, te atrapaba. Jo...había uno en el que retrataba la evolución psicológica de un matrimonio que ponía los pelos de punta.
(o no era así?, no sé, no me hagas buscarlo, pero ponle mucha nota a este libro)
-y ahora, el último libro de relatos que he leído, el tuyo...el Síndrome de Chejov, ponle otra nota alta.
-y ya sabes que no soy muy cuentera, pondría cualquier libro de Cortázar, pero creo que ya queda muy atrás en el tiempo:-))
lo dejo así.
Besos
Querido Miguel Ángel;
Aunque mi acercamiento al mundo del relato es muy reciente, unos dos años y en parte motivado por la lectura de tu blog y algunos libros recomendados por ti, me atrevo a dar mi modesta y posiblemente poco docta opinión. ¡ Que difícil es señalar solo cinco, y menos mal que puedo dejar fuera los de antes del 1982, pero en fin aquí están:
La Sombra y la penumbra, de Julián Rodríguez (sobre todo Cavar, que no se si es relato largo o novela corta) pero me pareció excelente y que mejora con cada nueva lectura (como el vino de reserva).
Los girasoles ciegos y en especial “Manuscrito encontrado en el olvido” de Alberto Méndez, me llega al alma cada vez que lo releo y me parece ver al padre en la penumbra gélida de la cabaña primero no encontrar motivo para vivir y luego intentar de forma desesperada sacar adelante a su hija, sabiendo que no hay posibilidad alguna. ¡ Que dolor puede llegar a sentir un hombre en una situación semejante ¡
“Lo que queda por vivir” de John Updike, que a mis 48 tacos ya toca algunos temas que reconozco como propios. Todos los relatos son muy buenos que pero “El viaje a los muertos” es mi preferido.
El Ajuar de Mama de José Jiménez Lozano (“Barusch” y “El día del plato único” y tantos otros) ¡ Que gran colección Reloj de Arena de Menoscuarto editorial !
La última noche de James Salter, con una distinción para “Arlington” y “Los ojos de las estrellas" y el cuento que da título o a libro. Salter es genial en sorprenderte y en dos palabras dar un sentido completamente inesperado al resto del relato.
Me dejo fuera por un pelo otros diez favoritos-de-los-buenos-de-verdad pero en fin así son las reglas y yo soy disciplinado como Frank Wittieg.
Un fuerte abrazo y me voy con Deborah Eisembergh a ver si queda algún superhéroe en forma, tras la caída del telón ....
Querido Miguel ángel:
Te puedo decir que particularmente, en ese marco temporal, me encantaron:
-Los relatos de Raymond Carver (Catedral)
-Tobias Wolff (Cazadores en la nieve)
y en español, Los girasoles ciegos de Méndez.
Miguel Ángel.
Ha sido muy divertido e interesante. Tomo nota de un montón de libros que tengo pendientes y que me han llamado la atención. Se ha producido un coloquio de altura. Copio la lista entera para llevármela a la librería. Tu comentario final me ha parecido magnífico. Y no es peloteo.
Un abrazo.
Lástima que esto termine. Ha sido un tertulia literaria inolvidable. Gracias a todos los votantes y a los no votantes, y a Miguel Ángel, por reunirnos alrededor de este fuego hogareño del cuento. Solo ha faltado el café (o el dry martini, que últimamente me pierde).
Llevo tarde a la tertulia pero me quedo gratamente sorprendida, y, además, ¡qué trabajazo para el contador!.
Mi modesta opinión es que los ganadores son excelentes pero tambié, como tú bien dices, hay otros que merecían estar ahí. En fin, las cosas cambian, los caprichos del momento son así, y todo esto no quiere decir nada. Y quiere decirlo todo.
Algunos autores no los he visto (tal vez porque hay tantos), ¿qué pasa con Piglia y Bonilla, por ejemplo?
Excelente iniciativa y hermoso blog. Abrazos
Desde luego, felicidades, por la iniciativa, por tus comentarios, y por fomentar los de los demás. He aprendido muchísimo; ahora, a hacer los deberes.
¡Gracias!
Un verdadero placer estas dos semanas de "síndrome", Miguel Ángel, de diálogo sobre el cuento y polémica sobre las listas, de observarte sumar y restar votos, y, por qué no confesarlo, ver como el caballo por el que uno apostaba iba escalando posiciones.
Pero como algo en lo que hemos coincidido casi todos es que ni esta lista (o su orden) es definitiva, y en que lo importante no era otra cosa que apuntar títulos, propongo entonces seguir incrementándola. Mantener, para no desfasar únicamente, los criterios marcados por M.A. para el concurso, pero seguir añadiendo títulos. Ya no en busca de premio o gloria, sino sólo ya para nosotros, para descubrir nuevos, o enmendar el pecado de haber dejado algún título fuera de nuestra votación.
Aquí van 3 más de "mi lista". Espero la vuestra.
- Narradores de las llanuras de Gianni Celati, 1985 (Anagrama, 1987)
- Genealogía de Izraíl Métter, 1989 (Lumen, 2001)
- El ángulo del horror de Cristina Fernández Cubas (Tusquets, 1990)
Enorme trabajo, Miguel Angel, que ya estoy mandando a amigos y conocidos. Con algo más de tiempo vuelvo a los resultados y a tu, como siempre, magnífico comentario, para ver si puedo aportar algo. Un abrazo fuerte y G R A C I A S.
MUCHAS GRACIAS, Miguel Angel.
Un abrazo,
Raquel
Ya hablé bastante aquí y allá, por eso, y sin que sirva de precedente... (qué perro soy), seré breve:
De esta febril actividad, de esta fiesta del cuento, compartida, discutida, pero sin duda fructífera, va a quedar huella. Al menos me he encargado de "fosilizar" otra para los restos en mi albatros.
Gracias de nuevo, sr. Muñoz.
De los libros que he leído ahí van mis cinco votos:
Rock Springs, de Richard Ford.
Like Life, de Lorrie Moore.
Llamadas telefónicas, de Bolaño.
Something to Remember me bye, de Saul Bellow.
A Carver lo leí de prestado, y soy malo para recordar algunas cosas. He leído muchos de sus cuentos desordenadamente.
Supongo que uno de sus libros va en el quinto lugar.
Voy a votar sólo libros publicados en los últimos meses por editoriales independientes
.TRESCIENTOS DÍAS DE SOL
ISMAEL GRASA
XORDICA
.EL FUMADOR PASIVO
DANIEL GASCÓN
XORDICA
.DIRECCIÓN NOCHE
CRISTINA GRANDE
XORDICA
.LA CONSERVACIÓN DE LOS AFECTOS
ANTONIO PASCALE
TROPISMOS
.TRABAJO DE CAMPO
RACHEL SEIFFERT
ALPHA DECAY
Rock Springs, de Richard Ford. Es el primer libro de relatos que leí que, en su día, encuadraban dentro del realismo sucio norteamericano. Los relatos de Richard Ford ganan con el tiempo. Cuanto más ha vivido uno más se aprecian la sabiduría y calidad de esos relatos. Comunista y Novios son dos de mis preferidos.
Canciones del corazón, de E. Annie Proulx. Un libro que entre otras cosas, demuestra, una vez más, que la distinción entre literatura escrita por mujeres y la escrita por hombres es falsa. No existe tal diferencia. Las historias son duras, el poder visual tremendo, los personajes de carne y hueso.
Otras geografías, de Gonzalo Calcedo. Me lo regaló un amigo que, por razones de trabajo, se lo encontró en la habitación de un hotel de la cadena NH en el que se alojó un par de noches. Yo no conocía entonces a Calcedo. Este fue el primer libro suyo que leí. Y me gustó mucho, a pesar de que a veces, en mi opinión, tiene una leve tendencia a recargar su escritura. A pesar de ello, se percibe que a Gonzalo Calcedo le interesa ante todo contar buenas historias y contarlas bien.
Hijo de Satanás, de Charles Bukowski. Por el cuento que da título al libro. Un cuento brutal. Despiadado.
Cruzando el paraíso, de Sam Shepard. Tiene mucha más fama Crónicas de motel, pero Cruzando el paraíso es más libro de relatos.
Aunque es de una arbitrariedad total y seguramente cambiaría al rehacerla, aquí va mi lista:
- Cambio de armas de Luisa Valenzuela
Impresiona la crudeza con que se pasea por lo crímenes del poder imperante y la sensibilidad que tiene para dotar de vida a sus personajes femeninos.
- 40 Relatos de Donald Barthelme
Imposible resistirse. Inteligente, desopilante crítica de la sociedad de consumo, sus lugares communes y sus banales costumbres, esas que tanto disfruta el norteamericano medio, que no es el caso del autor. Hubiera puesto a Raymond Carver, pero preferí “obviar lo obvio”.
- El temor del cielo de Fleur Jaeggy
Un libro que persiste inexplicablemente en el recuerdo, quizás por su escritura corrosiva, quizás por su subjetividad serpenteante. De lectura obligatoria.
- El que apaga la luz de Juan Bonilla
Uno de mis libros de culto. El insomnio como hilo conductor de estos cuentos, donde cada personaje desearía que la noche ya no exista.
- Nadar de noche de Juan Forn
Un libro al que tengo en especial estima, porque es como un álbum de fotos de los que vivimos nuestra juventud en la década del 80, aunque más no sea para darnos cuenta que, de fotogénicos nunca tuvimos nada.
Por dios del cielo ¿puede alguien decirme porqué no figura el nombre de Cheever, ya no entre los ganadores, sino ni siquiera entre los mencionados?
M
¿Habeis leido lo que ha dicho A.Zapata y seguís con la inercia del concurso este del ranking de cuentistas?
No os entiendo a no ser que en el fondo sois todos unos aspirantes a escritor, que es lo que en este modelo de explotación capitalista nos deja hacer el amo a los escritores,y dentro, claro, de esa correlación de fuerzas que se gesta en el campo del libre mercado del "arte" y toda esa pléyade de elementos que la sustentan que en forma de piramide va desde los grupos y medios de poder editoriales, a la base que es el escritor que escribe para gustar a esos medios.
el señor gruta
Bien... visto lo visto, y si va de la mano de los otros 2 y si es Bolaño, mañana voy a comprarme "Llamadas telefónicas".
Pero, mira, del otro lado una advertencia a navegantes: Nunca gastar el dinero ni la admiración que tengáis a "Velocidad de los jardines", gastando dinero en los "Parpadeos": mala llanamente, insultante para la inteligencia y la fe del lector después del tercer cuento, desilusionante y con capacidad de afectar a una vuelta al libro primero hacia un resultado similar, en el que descorrido el velo tiene uno la sensación de haberle visto los trucos al mago.... lectores de buena fe, no gastéis tiempo con los "Parpadeos" de Tizón, comentado con otras dos locas amantes del primero a todos se nos ha quedado el mismo mal sabor de boca.
Y si no he sabido entenderlo, que me lo expliquen. Yo prefiero avisar que ser sorprendido tan "malamente".
Saludos,
Fernando
Tanto tiempo después, me ha hecho gracia encontrar esto, no por la votación (un juego como cualquier otro, sin más, y un montón de pistas para anotar, que hasta los más anti-mercado hemos apuntado varias), sino por el hecho de que sea una editorial la que mencione una bitácora para darse lustre. Algo estaremos haciendo bien, ¿no, M.A.?
Ahí va el enlace, si ya lo conocías, disculpas (hay que bajar al final de la página para ver lo que digo):
Mención a M.A.Muñoz en Anagrama
En fin, una nadería, pero por ser quien es el anfitrión de esta bitácora, me alegra, ya ves qué tontuna.
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