31 julio 2006

Amor del bueno - Víctor García Antón.


Para Lola Castillo, que me descubrió este libro.

Hay misterios que rigen el mundo editorial, quizás incluso el mundo literario, pero no el mundo de la literatura, que, afortunadamente sólo se atiene a sus propias normas. Digo esto porque después de leer Amor del bueno, de Víctor García Antón, (Premio Caja España de libros de cuentos 2004, editado por Caja España obra social), uno se pregunta -y lleva uno tanto tiempo preguntándoselo, y no hallando respuestas... pero uno es así, dale perico al trompo- por qué determinados libros no acceden a editoriales grandes, por qué determinados libros, como éste, de novel y de relatos, lo tiene todo, menuda cruz, no es publicado por editoriales más importantes que esta, derivada de la obtención del premio comentado. Es un libro fresco, rápido, divertido, lleno de paradojas y de ingenio, un libro inteligente y que lo tendría todo para encandilar a sus lectores. Es un libro que se lee con la pulsión del que quiere seguir con sus relatos hasta acabar, y siempre con una sonrisa en la boca. Es un libro que de haberse publicado en una gran editorial, y con el conveniente apoyo publicitario, es decir, si este libro hubiese llegado a sus lectores potenciales, con un esfuerzo de la editorial, podría ser un éxito no menor que el de otros libros comentados en los suplementos o incluso en listas de éxitos. Puedo parecer exagerado pero no lo soy, y esto dice mucho del lamentable estado en que las editoriales se encuentran como método de descubrimiento de nuevas voces narrativas. Las editoriales conocidas no quieren descubrir autores nuevos, sino a lo sumo refrendar a los existentes, adocenándose lentamente -o quizás rápidamente, los síntomas de cansancio que dan editoriales de referencia como Anagrama son evidentes-, convirtiéndose en maquinarias ejecutivas de proyectos sellados, sin compuertas por las que circule el aire. Hay tímidas casualidades, pero desde luego se percibe que el atoramiento de autores nuevos a las puertas de, en el mejor de los casos, editoriales minoritarias, o que continúan inéditos, o publicados en editoriales como esta de Caja España, de nulo reconocimiento mediático, aumenta sin parar.

No quisiera haber parecido excesivo, pero me lo pedía el cuerpo. Desconozco si García Antón hacía con este premio su primer intento de publicar, pero me temo que no, y que el recurso del premio ha sido un recurso de reconocimiento personal, pero lamentablemente no del reconocimiento literario que sin duda merece.
Amor del bueno podría ser una revisitación, una década después, de El porqué de las cosas, de Quim Monzó. Como aquel, investiga los padecimientos y fobias del amor y sus alrededores desde una perspectiva lúcida, inteligente y plena de humor. Como en aquel libro, compuesto de relatos muy breves que analizaban el problema desde distintas perspectivas, en este libro, compuesto de diecisiete relatos, se dibujan arquetipos sentimentales: la mujer que espera el príncipe azul, la mujer de vuelta de todo, la mujer que viene a cenar esta noche, el hombre sensato, las mujeres superiores; y desde su asumido papel de cobayas literarios, son sometidos por el narrador omnisciente a un cruel pero divertídisimo ajuste de cuentas, a una puesta en evidencia de sus miserias más claras -y comunes, las miserias de tí y de mí, y de cualquier que haya estado locamente enamorado, o (pobre de él si lo lee) lo esté en este momento, seducido por melodías musicales sin disonancia todavía-. García Antón habla de esas disonancias, las canta con una soberbia inteligencia, metiendo el lápiz en las juntas débiles de cualquier relación de pareja, y haciendo hueco para mostrarnos la triste realidad del amor. Lúcido, y como toda lucidez, a veces suena incluso ofensivo, porque parece negar la capacidad del amor de perpetuarse, o regenerarse, a no ser en sus propios defectos, en sus propias oscuras obsesiones.
La mujer de vuelta de todo es tan atractiva, tan encantadora, que el hombre seguro de sí mismo sabe con certeza que jamás podrá ser para él, que está por completo fuera de sus posibilidades. Por eso una tarde en el parque, mientras la mujer de vuelta de todo lee una revista sentada frente a los columpios, el hombre seguro de sí mismo se sienta a su lado, y sin ninguna vacilación le dice que la ama. Total, no pierde nada.
Así actúan sus personajes: por impulsos, por amores repentinos, por deseos insustituibles, y como en realidad suele suceder, cuando esos amores imposibles se materializan -Las mujeres superiores- los personajes vuelven a mover la rueca, vuelven al agónico juego del deseo insatisfecho, porque García Antón deja claro que somos animales deseantes, más que seres amorosos.
Las mujeres superiores, Amor del bueno, o Paulita, que a mí me parece magistral, son algunos relatos a destacar en un conjunto tersamente nivelado, en el que -y esto podría ser también un inconveniente, el único- se nota demasiado el peso de la labor de enseñanza de talleres literarios, a la que el autor se dedica también, según la nota biográfica incluída en el libro. Digo se nota demasiado no en un sentido necesariamente negativo, sino simplemente para constatar que en estos relatos perfectos, de parecida extensión, hay una presencia constante del escritor que sabe lo que quiere contar y cómo, con una técnica que aplica a todos sus relatos, dándonos una sensación conjuntada del que ha abordado el tema desde distintos ángulos, hasta casi agotarlo de manera magistral, pero también -el reverso- demasiado apegado a un sistema de creación autoimpuesto, por el que se espera que las reglas que funcionan teóricamente para llevar un relato a buen puerto tienen siempre que funcionar como tales en todos los relatos, limitando la libertad creadora del autor. Pienso que los grandes maestros del relato nos enseñan que sólo desde la transgresión de las normas -que hay que conocer a la perfección, por otro lado- puede crearse algo nuevo, algo profunda y ruidosamente nuevo.
En este caso, y en casi todos sus relatos, esas reglas han funcionado a la perfección. Eso es lo que importa, más allá de la reflexión general que su lectura me ha sugerido: este libro inteligente y magnífico debería ser un éxito si las editoriales de este país funcionaran como se supone que deberían hacerlo, como en un país que no sé si alguna vez existió quizás tenían por costumbre: buscando, indagando y poniendo en manos de los lectores libros que no merecían sino ser tenidos, comprados, leídos, reídos: para eso deberían servir las editoriales, para cerrar ese bucle suspensivo autores-lectores, pero no, no sirven. Hoy, por lo menos, no. Este libro es un ejemplo.

Nota: El libro se puede adquirir pidiéndolo en la página web de Caja España, enlace publicaciones. El envío lo hacen con rapidez y -un detalle- sin cobrar gastos de envío de ningún tipo. Precio seis euros. No tenéis disculpa.

8 comentarios:

solodelibros dijo...

Aunque no lo he leído todavía (lo tengo en casa esperando), los extractos a los que he echado el ojo me parecieron 'demasiado' Monzó. Como tú dices en tu excelente comentario, Antón parece haberse aprendido ciertas reglas de memoria para poder aplicarlas a sus cuentos con un perfeccionismo de relojero. Imagino que puede funcionar para unos pocos, pero no para todos. Aun con todo, ya que no lo he leído entero, me guardo mi opinión y esperaré hasta su lectura completa.

Lola Castillo dijo...

Gracias Miguel Ángel, por acordarte de mí. Te dije que no te arrepentirías. Hay libros con los que es difícil equivocarse (aunque los editores lo hagan, porque muchas veces no se molestan en leerlos). Y gracias por trabajar tanto por todos nosotros.

A Solodelibros: Es verdad que hay mucho Monzó en estas historias. Pero no las leas con prejuicios, simplemente trata de leerlas del tirón, como un lector de a pie, y seguro que descubrirás una fuerza propia, una feliz unidad, un estilo perfeccionado y un ingenio renovado. Que Antón haya entrado en las letras explorando el filón expresivo de Monzó no significa que no se pueda matar lentamente al padre.

Francisco Ortiz dijo...

Magnífico comentario, que no me sorprende, porque es lo habitual en este blog. El libro parece interesante y el precio lo hace aún más atractivo. Comparto lo que dices de las editoriales: su condena será que pronto ojos avispados como los tuyos y los de más gente irán cayendo sobre los libros que en la actualidad merecen la pena, los recomendarán, funcionará el boca a boca y los torpes editores pretendidamente grandes se quedarán fríos, helados, porque quizá los mejores autores, los que quedarán para la posteridad no están publicando en sus sobrevaloradas editoriales.

Sergi Bellver dijo...

Conociendo (un poco) al autor, creo que destilará en su alambique tanto las opiniones favorables como las reticentes, quitará el poso de ambas y vendrá con un chupito de deseo, a invitarnos, porque Víctor García Antón no tira las cosas a la cara, las deja ahí, y uno toma, o hace añicos el vaso, o se contagia.

Que se trasluzcan influencias no es malo, y lo mejor de "Amor del bueno" es que no será la eterna canción, que sólo marca una voz. Y eso es lo que cuenta, que García Antón es una voz.

Anónimo dijo...

"Coalitas unidas jamás serán vencidas".

Antonio Jiménez Morato dijo...

Mi foto, mi escaneado del libro. Y no me nombras, qué ingrato, amigo Miguel Ángel.
Y yo que ególatra.
Saludos,

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Ególatra amigo Antonio:
Desconocía que la foto era de tu propiedad. LAs bendiciones de Google me condujeron a ella, y puesto que declaras su autoría, también yo aquí, y todos tan contentos. No así con el escaneado que lo tomé de la página de Cajaespaña, pero todo sea por el estupendo libro de Víctor, incluso el atraco a mano armada.
Saludos.

Guinda de Plata dijo...

Hola, buenas noches.

Acabo de participar en un taller de escritura creativa impartido por Víctor García en Cádiz, y tenía muchas ganas de leer su obra. Acabo de adquirir este libro por internet, a través de la web de Fuentetaja Literaria, y ya estoy deseando tenerlo entre las manos.

Muchas gracias por la crítica y por el excelente blog.

Saludos,

Belén.